QUE SÍ, que no, que había una furgoneta, que no la había, que era una furgon-eta, que la furgoneta estaba abierta, que estaba cerrada, que si titadyne, que si plastilina, que no sé, que vaya usted a saber, señor diputado, que sólo veo la BBC por higiene mental, que el confidente había avisado de los atentados, que ni de broma había avisado, que se lo dijimos al ministro por la mañana, que no se lo dijimos, que se lo dijimos por la tarde, que el presidente se llevó unos papeles, que cómo se va a llevar el presidente unos papeles, que apareció otro coche, que no había más coches¿ Es la comisión del 11-M en el Congreso y parece un guión de Mortadelo y Filemón y los superagentes de la Tía. No tendría mayor importancia, estamos acostumbrados a que las autoridades den el espectáculo, sino fuese por nuestros muertos y heridos, centenares, por sus familiares y amigos. ¿Cómo es posible que los encargados de nuestra seguridad se contradigan tanto? ¿Alguién cuenta la verdad después de que se diga empieza la sesión? Nos toman el pelo, a los de siempre, a los que íbamos en ese tren, a los que trabajamos, pagamos los impuestos y callamos, callamos demasiadas veces, la gente menuda callamos a menudo. Así nos va. cesar.casal@lavoz.es