A TORRE VIXÍA
25 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HAN PASADO seis años desde que Cuiña anunció la terminación de la autovía Santiago-Ourense para el año 2003. Pero esta obra no estará finalizada hasta el 2008, depués de duplicar los plazos y los costes previstos. También hace seis años que Fraga anunció que la Ciudad de la Cultura estaría finalizada este año 2004, de acuerdo con un proyecto del espectacular arquitecto Eisemann. Pero detrás de aquel anuncio megalómano ni siquiera había un proyecto (sólo un boceto de artista), que Eisemann no puso mucho más que el boceto y la firma, que va a costar el triple de lo que se dijo, que no estará terminada antes del 2010, y que incluso es probable que no se termine jamás. En 1992 también se puso un plazo de cuatro años (diciembre de 1995) para terminar unas autovías de unión con la Meseta que ya estaban proyectadas, presupuestadas y en fase de adjudicación. Mi pronóstico fue que nadie podría viajar por autovía entre A Coruña y Madrid antes de 1998, pero la realidad fue que tal acontecimiento no se produjo hasta 2001, y que aún hubo que soportar un año más de retraso en la Vega de Valcarce. La autopista del Atlántico llegó a Ferrol y a Tui con más de veinte años de retraso. El viaducto de Cruzul, de los viejos accesos a Galicia (Plan de 1968), se inauguró en 1990, cuando ya se habían proyectado las autovías que iban a sustituirlo. Entre Vilagarcía y Pontevedra no hay autovía. El ramal de Labacolla, de un kilómetro de longitud, quedó sin terminar después de ocho años de Gobierno amigo. Algunas infraestructuras que son esenciales para Vigo o Santiago se están afrontando con treinta años de retraso, y la parte xunteira del Plan Galicia está tan inédita como la otra. Pero nada de esto preocupa al tecnócrata Núñez, cuya visión del problema le lleva a centrar sus desvelos en los hipotéticos retrasos de un hipotético AVE, que se va a inaugurar, hipotéticamente, entre el 2009 y el 2011. Nadie puede decir a estas alturas cuáles van a ser las características reales de un tren al que hemos dado en llamarle AVE para ver si cuela. Tampoco sabemos qué racionalidad anima a terminar el tramo gallego cuatro años antes de poderlo conectar con las líneas de Castilla. Pero, si convenimos en que un AVE es ese chisme que viaja como un rayo entre Madrid y Sevilla, cualquier ingeniero independiente puede decirle a Núñez que el AVE Santiago-Madrid no puede estar terminado ni en el 2009 ni en el 2011, y que, en caso de inaugurarse, lo hará el futuro presidente Rajoy al fin de la legislatura 2012-2016. Conclusión: que la Xunta analiza los plazos con un calendario en forma de embudo, y que el tren se hará ad kalendas galaicas. O graecas, que es lo mismo.