ESTÁ HACIENDO furor en Mallorca un cóctel que lleva el título de esta columna: Vodka con higo. Higo es del género femenino en mallorquín, lo mismo que en francés, y en los países catalanes designa el sexo femenino. Es lo que consumieron los delegados del Govern balear a cargo de los contribuyentes en el Teatro Erótico Rasputín de Moscú, donde entre otras niñerías se puede «colocar un collar de perro a una esclava desnuda»: Vodka con higa. Hace unos días salieron al mercado miles y miles de botellines de Wodka mit Feige , así en alemán, pues ya sabemos que los turistas centroeuropeos vienen aquí cada vez menos por el atractivo de la SAS: sol, arena y sexo. El escándalo es grande, y hasta Matías Vallés, el periodista más serio de las islas, reproduce en el Diario de Mallorca una cantidad considerable de mensajes atribuidos a personalidades. Los ha sacado de la página oficial ( rasputinclub.ru ) del club de alterne moscovita. He aquí algunas: Jaume Matas, presidente del Govern, quien asegura que no asistió al guateque: «Yo estaba durmiendo en el hotel y mis compiches de cachondeo. Esto no tiene nombre; mira que no avisarme. Y dile al ruso de las fotos que me dé el carrete, que yo oficialmente estaba durmiendo». Uno de los siete que asistieron: «Os recomiendo que probéis la crema de cacahuete en el canalillo de la rusa de la barra del fondo». Otro de los mismos: «Me habían dicho que si era gratis no pecaba». Manuel Fraga: «A este local ya vine cuando Rasputín aún estaba vivo». Ángel Acebes: «¡Esto no es dimamita: es Titadyne! Y toda esa gente ha sido convocada por SMS para provocarnos». Es cierto que a casi todos los residentes en las islas nos llegaron anuncios en los portátiles. Nos recomiendan que si queremos gozar de días cálidos en Moscú nos dirijamos a Jaume Matas, presidente del Govern. A mí estos del pepé cada día me gustan más. Hablaba la semana pasada de su nueva política de agua para todos, eslogan generoso y solidario cuando sabemos la sequía que azota a Cuba, Sahel, Tailandia, Sudáfrica, Mali y etcétera. Ahora se les critica por otra evolución que no puedo condenar, yo, que soy libertino y depravado. Dejan abiertamente de lado el puritanismo de la clericarallada y arriesgan su alma. Como se dice en nuestra tierra chairega: «O que quere pescar troitas que se molle o cú». El turismo anda mal en Mallorca. Me dice un buen amigo, dueño de un bar en Cala Bona, que este año está sacando 50% menos que el anterior, que tampoco fue muy lustroso. Por eso, que siete miembros (y de los gordos, con perdón del jueguecito) del pepé se vayan a prospectar las vías de un nuevo turismo, y tengan que sacrificar sus tradiciones y creencias a fuerza de pragmatismo, me resulta sumamente altruista. Es muy responsable probar antes lo que se quiere ofrecer. Por eso no me escandaliza, ni siquiera me choca, que hayan incluído las facturas del burdel en los gastos oficiales. Mucho pedirles hubiera sido que lo sacaran de su bolsillo. El citado Matías Vallés arguye que no tenemos por qué pagar la educación sexual de nuestros políticos. Pues yo digo que tratándose de gente que tanto tiempo estuvo almidonada y ahora quiere progresar ¿por qué no? Lo que sí pecaron estos parvos fue por ingenuidad. Sabían con quién se refocilaban (o con quiénes, ¡y yo que no pasé de dos!), mas no con quién se la jugaban, y todos fueron filmados en la francachela. Con la mafia se lleva siempre las de perder. El Rasputín (por lo visto este personaje pasó a la historia por la enormidad de su sexo, de su figo) dispone de cámaras en la entrada y en en las salas. Y comercializa las grabaciones. Por ejemplo, la serie denominada Lluvia dorada VIP (en la que sin duda merece estar la cúpula del Govern Balear) se cotiza oficialmente en unas 35.000 pesetas. Imagínense el poder de chantaje. Ya veremos qué clase de turismo nos espera el verano que viene en Mallorca.