E. GONDREDO
09 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HACÍA más de medio siglo que ningún miembro de la familia real británica visitaba Gibraltar. Y sucedió este año. El submarino nuclear Tireless provocó una agria crisis diplomática hace tres años. Pero regresó al Peñón. Rara vez se producen casualidades en las relaciones internacionales. La pregunta es obvia: ¿por qué tanta provocación?