¿A quién le importa?

OPINIÓN

LAS CIFRAS nos resbalan y las imágenes a lo sumo consiguen arrancarnos una lágrima. Pero lo cierto es que de los 40 millones de personas que tienen sida en todo el mundo, 25 millones viven en África subsahariana alejados prácticamente de cualquier tratamiento. La epidemia se cobró la vida de tres millones de personas el año pasado; casi dos millones y medio de esos muertos fueron en África subsahariana. Y más de tres millones de personas contrajeron la enfermedad en 2003 en esa zona, de los cinco millones que se infectaron por el virus en todo el mundo. En otras palabras, la epidemia en África subsahariana sigue creciendo a un ritmo infernal, como infernal es el futuro que les espera a las personas que la contraen. Una escalada sin precedentes del sufrimiento humano. Mientras, en los países desarrollados un enfermo de sida puede llevar una vida normal gracias a los cuidados médicos. Aun cuando la respuesta mundial se ha ampliado de forma significativa en los dos últimos años, gracias en buena medida a la presión de ciertos gobiernos y de las ONG frente a la industria farmacéutica para abaratar el precio de las medicinas, lo cierto es que se requiere un avance urgente y radical en todos los frentes y al unísono. Brasil aporta un buen ejemplo de lo que pueden lograr la movilización comunitaria y una sociedad civil fuerte. Estamos en un momento en el que no valen las palabras ni los gestos; son necesarias acciones concretas y eficaces que demuestren una apuesta real por el control y la minimización de los efectos negativos de esta epidemia allí donde más azota y donde más precario es el contexto social. Mientras, 14 industrias farmacéuticas están entre las 500 mayores compañías europeas. Resultan tragicómicos los anuncios a toda página informando de 161 apadrinamientos de niños hasta su mayoría de edad que una multinacional del sector está haciendo en los últimos días: la cosa es mucho más seria que un eslogan del tipo «nuestro compromiso es despertar su sonrisa». Estamos hablando de la vida y de la muerte de millones de personas. Una de dos, o avanzamos lentamente haciendo ínfimos progresos parciales (pura estética lava-conciencias) o bien oponemos a la epidemia toda la fuerza de nuestros conocimientos, recursos y talante humanitario. Y todo esto viene a cuento porque el próximo día 11 se reúne en Tailandia la XV Conferencia Internacional sobre Sida.