Maniobras de mejora

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

DON ALEJANDRO BLANCO, que enseñaba latín en el Seminario como si lo hiciese en Oxford, llamó a Julio Cobas para que explicase la construcción sintáctica de una frase del De Bello Gallico , libro II, capítulo III: «Quo praelio bellum Venetorum, totiusque orae maritimae, confectum est». Mi amigo Julio, que aquel día andaba pez, trató de ganar tiempo mientras esperaba un benéfico soplo, y empezó su respuesta con un recurso demasiado corriente: «Yo creo que¿». Pero ahí mismo lo interrumpió don Alejandro con una genial explicación: «Siéntese, señor Cobas, porque la sintaxis no es cuestión de fe». Mucho me hubiese gustado estar presente cuando la vicepresidenta del Gobierno dio el titular de La Voz de Galicia del sábado: «Créame: el Gobierno cumplirá el Plan Galicia y además lo va a mejorar». También yo le hubiese dicho, como don Alejandro a Julio, que ya se podía sentar. Porque el Plan Galicia no puede ser un asunto de fe, y porque en cuestión de políticas públicas sólo existe lo que está en los papeles. Como decían los clásicos, « verba volant, scripta manent» , y cuando la señora Fernández de la Vega nos pide fe y se guarda los papeles, hay que decir -ya que hoy va de latín- aquello de don Quijote: «Malum signum, malum signum!». También Aznar se puso a sí mismo como garantía de un Plan que ahora cada cual interpreta a su manera: la Xunta por un lado, Touriño por otro, Magdalena Álvarez por arriba y la vicepresidenta por abajo. Y por eso llegó la hora de pedir que digan sí o no como Cristo nos enseña. Porque, además de pedirnos que demos por cierto lo que nunca hemos visto (eso significa creer), la señora Fernández de la Vega dio un paso especialmente preocupante, al decirnos que Zapatero va a mejorar el paraíso terrenal que el PP nos dejó en herencia, ya que es muy de temer que Pedro Solbes considere sinónimos los verbos mejorar y racionalizar. Una mejora puede ser la supresión de los ramales locales del AVE y la reducción de la inversión a la mitad. Otra mejora puede ser hacer un cálculo de usuarios potenciales y suprimir el doble túnel de Lubián. La tercera mejora puede ser la de experimentar durante 20 años el tramo Irún-Oviedo antes de prolongar el AVE cantábrico hasta el Finisterre. Y la última mejora puede consistir en preguntarse si tiene sentido hacer dos puertos exteriores a cada lado del Magnus Portus Artabrorum. Así que más nos vale coger la gramática y empezar a llamarle al pan pan y al vino vino. Porque si todo se queda en la fe, nunca vamos a saber si es nominativo, como dice la Xunta, o ablativo, como dice el Gobierno. Y esa duda es gravísima, por supuesto, cuando lo que se declina es el futuro de Galicia.