La oposición neutralizada

MARÍA ANTONIA IGLESIAS

OPINIÓN

AL MENOS de momento, lo cierto es que la oposición (la mayoritaria y la otra) parece eficazmente neutralizada en sus compulsivos intentos de rodear al Gobierno. Primero, como era de esperar, irrumpió el PP, esgrimiendo sus viejas mañas, sin tiempo apenas para reciclarse, despeñándose, precipitadamente, en esa su estrategia de manual de perdedores indigestos. Se desgañitaba el comando Acebes , exigiendo coordinación y experiencia a un Gobierno que acababa de aterrizar, pero que tuvo reflejos (y mala leche) suficientes para recetarle la ingestión de su propia y amarga medicina. Tal fue la perversa recomendación de la vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, para que, en punto a coordinación, más les valdría a los dirigentes del PP «coordinar» a su imprevisible ex-presidente Aznar, que andaba entonces de visita ad limina con Bush, o sea, haciendo la guerra por su cuenta y nunca mejor dicho (por cierto que los insólitos recorridos de Aznar por toda la geografía de El Corte Inglés no figuraban en parte alguna del contrato de su libro, sino que fueron exigidos por el autor... tras la derrota electoral). No contaban con algo que ya se va sabiendo, y es que Zapatero, que es más frío que un pez, le va encontrando el truco y el gusto a esto de neutralizar a la oposición por exceso; de modo que cuando Rajoy pide cuatro, Zapatero ya ha sacado de la cartera ocho, y cuando el líder de la oposición se le abalanza, blandiendo en su mano una pregunta «temible», resulta que le responde sin dejarle terminar, diciéndole que sí, que tiene razón, y que además «dos huevos duros», como en el tragicómico suceso de la medalla de Bono. Aunque lo más espectacular sucede cuando Rajoy pretende poner en un aprieto a Zapatero por no haberse enterado de los pactos antirerroristas que se cuecen en Europa, y acaba dándole una bofetada a Acebes, que ese sí que no dice una verdad ni aunque le sacudan boca abajo por el fondillo de los pantalones. Los «otros» andan como desorientados. Llamazares dice un día que está muy feo eso de la medalla de Bono, y otro que le parece muy bonito que el Gobierno consulte al Parlamento si las tropas españolas deben ir o no a Haití. Para culminar el «acoso» que sufre pacientemente Zapatero, va Ezquerra Republicana y le enseña un colmillo, porque el presidente de la Cámara le advierte, respetuosamente en catalán, que lo de hablar en catalán estuvo muy bien para la sesión de investidura (y sólo un ratito) pero que en los días de diario hay que ajustarse al reglamento, lo cual dejó hecho polvo al senyor diputat ,que ya se lanzaba por el despeñadero (él también) blandiendo el argumento (también de manual) del maltrato y marginación de las lenguas vernáculas. O sea que Zapatero está agotado de tanto neutralizar a la oposición. De momento lo hace de cine.