QUERIDO MUNDO
01 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NOS PASAMOS el tiempo cantando las maravillas de ese magnífico logro que es la Unión Europea, creada por libre decisión de los Estados miembros y configurada como un modelo de desarrollo equilibrado y plural. Sin embargo, cuando llega la campaña de las elecciones europeas surge la paradoja y, en vez de subrayar la relevancia de esa gran conquista democrática y proyectar las futuras mejoras que se proponen, los candidatos se enzarzan en una disputa acerca de quién es más europeísta o de quién se portó mejor en el pasado. José Borrell se refirió a José María Aznar el sábado en Barcelona como «el asno de Troya de los Estados Unidos en Europa». El domingo, Jaime Mayor Oreja acusó al cabeza de lista del PSOE de «rebuznar con su insulto a España y al señor Aznar» y aludió a éste como «el ex presidente del Gobierno que más nos ha hecho Europa». Es una forma de hacer campaña que, por lo que se ve, tiene visos de continuar, tanto si se habla de precariedad laboral, como si se hace del acceso a la vivienda o de los medios de comunicación públicos. Es natural que en una campaña electoral cada candidato se afane en poner de relieve las flaquezas del contrario. No estaríamos ante unas campañas completas si no incluyesen esta dosis de crítica y de debate. Pero es menos natural que esta parte acabe por opacar el mensaje ilusionante que cada fuerza política debería ofrecer, teniendo en cuenta la indudable condición europeísta de los candidatos. Transmitir ilusión y confianza en una UE en construcción, próspera y creativa, es casi una obligación, si lo que se desea es convocar a los ciudadanos a acudir masivamente a las urnas. Una UE con la que los ciudadanos deberían sentir el estímulo de comprometerse. Borrell se ha dado cuenta de esta realidad y quizá por eso en su mitin de Santiago ya señaló que sus adversarios no eran los populares sino «el desinterés» de la sociedad. He aquí una buena reflexión. El desinterés es un mal que debilita la democracia, y debe combatirse subrayando las bondades probadas del gran proyecto comunitario y la esperanza que representa para todos nosotros. Así, sí.