Ponerse de acuerdo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

MIENTRAS medio país trata de averiguar a que se debió la indisposición de Ernesto de Hannover en la boda del sábado, vamos recobrando la normalidad. Zapatero y Rajoy han dedicado ayer un par de horas a recuperar el diálogo sobre asuntos considerados de Estado, que son los que deben de preocuparnos. De entre los distintos temas que han abordado destaca el nuevo modelo territorial, después de que los socialistas se mostrasen abiertos a avanzar en la situación actual. Este es, sin lugar a dudas, el gran reto del gobierno de Zapatero. El diseño de la España futura después de que todas las autonomías se sumaran entusiastas a la reforma ofertada. Aún siendo cordial, la reunión no arrojó un resultado positivo, como era previsible. Porque las diferentes formas de entender España, que socialistas y populares tienen, no hacen fácil el acuerdo. Pero es que además Rajoy, por mucho que Zapatero le haya dicho que serán los parlamentos autonómicos los que definan los cambios, insiste en que deben de establecerse los límites de la reforma de antemano. Pretende saber con antelación lo que los demás desconocemos, que es una forma muy esotérica de decir no. Vamos a vivir una legislatura que nada tendrá que ver, en cuanto a relaciones de Gobierno y oposición, con la que hemos cerrado. Pero eso no quiere decir que los acuerdos lleguen en cascada. De forma especial en un tema tan capital como éste. Ordenar el galimatías autonómico no resultará fácil, por muy importante que sea para todos. Porque no hay vocación de acuerdo. Ni una perspectiva global del país. Cada uno pretende una España diferente. La de Ibarretxe es una y la de Matas otra. La de Ibarra nada tiene que ver con la de Maragall. Y hasta la de Manuel Fraga difiere de la de Zaplana, Acebes y Rajoy. Por eso sería bueno que empezasen por ponerse ellos de acuerdo.