La guerra de Chávez

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

23 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NO PROSPERÓ el sábado en Amsterdam, en la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la propuesta saudí de aumentar en dos millones de barriles diarios la oferta, para detener la escalada de precios y reducirlos a niveles compatibles con la expansión de la economía mundial. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, queriendo hacer virtud revolucionaria de la necesidad a que se enfrenta la economía de su país, se ha opuesto al aumento de la producción, queriendo así maximizar sus ingresos por la venta de crudo y, al tiempo, dificultar la reposición de las reservas estadounidenses. Es un modo como otro de trabajar para la revolución , pues a precios mundiales altos recaba márgenes suficientes para venderle a precios bajos el petróleo a su amigo Fidel Castro. Lo que esta postura venezolana plantea es la cuestión de si en el seno de la OPEP caben hasta prevalecer posturas en solitario así. Podría Arabia, ella sola, añadir esos dos millones de barriles sin que en la cara ni en parte alguna de su sistema se le notara nada; pero es que, además, secundan la postura saudí Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar e Irak, aunque a este último socio le tenga bloqueada la resistencia su capacidad exportadora. Parece tan evidente la inviabilidad del cierre en solitario protagonizado por Venezuela, que lo más probable es que las Bolsas no lo descuenten a la baja. El tirón añadido de China a la demanda mundial de crudo ha desestabilizado al alza el precio de éste. No caben por tanto, en el cuadro presente, bromas como esta de quien ahora golpea desde dentro la Constitución de Venezuela, de la misma manera que antaño la golpeó desde fuera. Un petróleo sostenidamente encarecido comprometería estabilidad y relanzamiento de la economía mundial, comenzado ya por EE.?UU. y Japón. La guerra de Chávez no tiene cabida.