Las rebajas en la vivienda

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

20 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

PARA que no se diga que el flamante Gobierno zapaterista no cumple sus promesas, como en el caso del IVA de los discos, el olivar, las diecisiete Haciendas, etcétera, la ministra de cuota de la cosa de las casas acaba de confirmar las rebajas en el objeto de sus desvelos. Pero, nos aclara, no en lo de los precios sino en el número de viviendas a ofertar. Donde dije digo ahora digo «actuaciones». No eran ciento ochenta mil viviendas como habíamos entendido, sino actuaciones. Palabra mágica multiuso. ¿Cuántas actuaciones va a consumir, incluyendo la difusión de bulos sobre los precios, y por tanto a permitir descontar la creación y dotación de su flamante Ministerio del ramo, encargado por cierto durante la oprobiosa a titulares procedentes del Movimiento? Claro que hay otras formas de actuar. Una de ellas es tratar de remover los obstáculos que interfieren en la asignación de recursos. Si bien es verdad que el suelo es un stock determinado, su manipulación administrativa para financiar actividades santas, o no, es cosa de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos y no del Gobierno. El desmesurado e incontrolado crecimiento de administraciones públicas es una de las causas del encarecimiento inflacionista de la vivienda y de otros bienes de primera necesidad. Cuantos menos gobiernos, más libertad y precios más bajos. En vez de engordar la gusanera burocrática sería mejor que el nuevo gobierno intentara retocar el abuso impositivo que encarece el precio final en cerca de otro diez por ciento a añadir al suma y sigue anterior o el de notarios y registradores. Es desproporcionado que, por ejemplo, los honorarios profesionales de la escrituración y registro de una simple cancelación hipotecaria de un piso modesto superen el salario mínimo.