Del penalti

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

09 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

JABO y Mourinho jugaron a lo que sabe, el vasco, y a lo que le convenía, el luso: ganar o perder por la mínima. A Mourinho le recordaría que ganó de pena máxima. Y los grandes jugadores saben que los penaltis no se celebran. Claro que Mourinho lo más que hizo con el balón en los pies fue jugar en el Sesimbra de Segunda. Los dos técnicos desquiciaron a la Uefa, a los hooligans, al público en general y casi aniquilan el espectáculo, la esencia del fútbol. Así terminó la afición lusa celebrando... un penalti. La eliminatoria fue tan bochornosa como la final del 94: Italia-Brasil. Ganó Brasil, desde los penaltis. El fútbol camina hacia los once metros como hacia un abismo. Menos mal que, de las calles, aún llegan prestidigitadores como Ronaldinho. Menos mal que hay alambres como Eto'o que le ponen electricidad al balón. Me dijeron, tras la fatal ida entre Oporto y Dépor, que la Uefa debería de descalificarlos. Lo mismo debieron hacer con Villarreal y Valencia: 180 minutos y también un solo gol. El fútbol por el camino del miedo, como todo en la vida, corre peligro de morir de inanición. Nadie aguanta un tostón de 180 minutos en los que lo único que sucede es algo tan arbitrario (Collina) como un penalti. cesar.casal@lavoz.es