Xacofórum

OPINIÓN

CADA AÑO Santo vuelvo a leer la crónica del camino que escribió Aymery Picaud, un monje de Poyteau que viajó a Compostela en los albores del siglo XII. Cuentan que fue el primer peregrino en dejar testimonio escrito de su viaje. Lástima que su texto se reduzca a una traducción fragmentaria. Cuando lo leo, vamos los dos haciendo el Camino y nos encontramos con mendigos, con cómicos, con salteadores de posadas, con clérigos, pintores florentinos, mercaderes que vienen de Flandes, músicos de fortuna, reyes sin reino, caballeros en pos del santo Grial, y caminantes varios que siguen la ruta de las estrellas - les mille etoiles de Compostelle- y la invención o descubrimiento de la tumba del Apóstol. La nueva denominación de origen de los recientes años santos tiene en el término Xacobeo patente de mercadotecnia, haciendo de la vía láctea una suerte de parque temático de la cristiandad. Tiene algo de feria itinerante de turismo, de fiesta por etapas y de romería diferida. La cita en Compostela ya no es únicamente un viaje al interior de las emociones humanas, es una excursión compartida, un maratón apacible de tres semanas que tiene la salida en San Juan de Pied de Port o en Roncesvalles, que más o menos es casi lo mismo. Siempre he sentido una enorme curiosidad andarina por la geografía del caminante a Compostela, Fromista o San Geraldo, Puente la Reina o Portomarín componen un mapa mítico en mi memoria de atardeceres otoñales iluminados por los fuegos fatuos de los cementerios de los peregrinos. Al fondo del paisaje, invariablemente cantaba un carro su copla de quejidos, y cada año en que el día veinticinco de julio coincide en domingo yo rindo pleitesía con un abrazo a mi señor Santiago. Lo vengo haciendo desde que tengo memoria de persona.Y pienso reiterar en el empeño. Pero este año al renovado Xacobeo, capital de la música y panacea pública del turismo, le ha salido un competidor: el Fórum de Barcelona, que como bien dice mi buen amigo Mihail Dés, es la consagración de la nada, una invención, que no un descubrimiento, para la autoestima urbana de una ciudad que busca la autocomplacencia. Durante unos meses Barcelona tendrá que ir de lo abstracto a lo concreto, debatiendo esquinas, reinaugurando plazas y viendo desfilar zancudos y comediantes en un camino circular y urbano con el mar Mediterráneo como divisa y la multiculturalidad cosmopolita como reclamo El verano que ya comienza a anunciarse en los carteles de los calendarios va a tener dos hitos este año, Compostela convoca y Barcelona atrae. Este año el camino comienza en Cataluña y concluye en Finisterre. No sé si habrá para todos en este Xacofórum de conciertos que restaura los festivales de España y convierte a las dos ciudades en un gigantesco escenario, en un grandioso plató, en una agencia musical de contratación de fusiones y vanguardias que traen de nuevo al camino la Babel de todas las lenguas con acompañamiento de música electrónica. Gaiferos de Monmartan, ya no tiene quien le cante con voz de ciego de pliego de cordel y música de zanfoña. Cuando rinda viaje en Compostela, el año del Xacofórum, cuando desde el Monte do Gozo divise las espadañas de las torres catedralicias, escucharé de nuevo a Bob Dylan decir que la respuesta está, continua estando en el viento, y entonces haré otra etapa en las páginas del libro de Picaud escrito en torno al año ll30 de la era cristiana, que está lleno de actualidad peregrina, más vigente que nunca.