PARA FUTUROS debates generalistas acerca de si el tamaño importa, anotamos que, por dos milímetros, los dirigentes del marisqueo de Ferrol han bloqueado su puerto. Esos dos milímetros son los que quieren rebajarle al grosor legal de las almejas que capturan en la ría. ¿Es poco? No es esa la cuestión. Primero, porque las tallas mínimas dependen de la autoridad europea, no de la Xunta ni de los clientes del puerto. Segundo, y sobre todo, porque esta guerra choca como una bofetada contra lo que el marisqueo -y toda actividad extractiva- tiene que ser en el futuro, un futuro que comenzó hace al menos veinte años en Galicia y que consiste en cultivar el mar y sus bancos y hacerlos sostenibles, no en extraer lo que haya y, cuando deja de haber grande, arramblar con lo pequeño. Lo que cae es la producción de almeja; dada la estrategia de esta cofradía ante el problema, ¿para cuándo la siguiente rebaja de dos milímetros?