La nueva televisión

OPINIÓN

REGENEREMOS el sistema democrático. Compromiso y necesidad, que debe plantearse como higiene para avanzar en el espacio de las nuevas generaciones de los derechos humanos, que son derechos para el ejercicio de la ciudadanía. La televisión penetra en nuestros hogares hasta lo más íntimo de nuestros pensamientos y conductas. Forma nuestra opinión y educa a nuestros hijos, en clara y desleal competencia con el sistema de enseñanza. España, tras el 11-M, se ha puesto en marcha para diseñar un nuevo ciclo que afecta al espacio audiovisual. Hay que redefinir qué televisión queremos para informar, educar y entretener. A estas alturas, podemos decir que las televisiones privadas no son alternativa de calidad a las televisiones públicas, ni en programas informativos, ni mucho menos en los denominados programas para el entretenimiento. La telebasura es un hecho, más frecuente y perversamente explotada para lograr audiencia, más por las cadenas privadas que por las públicas; si bien hubo tentaciones en algunos directivos de TVE para competir en esas franjas con Gran Hermano , Crónicas Marcianas , Salsas , Islas , y otras inmundicias al uso. En cuanto a los informativos, parece que los cerca de mil profesionales que hacen posible los telediarios de TVE constituyen un espacio defendido con uñas y dientes para garantizar que los españoles se informen y opinen, en función de lo que dicen personajes como Urdaci, aunque luego desde el Parlamento Europeo nos saquen los colores por manipulación informativa y agresiones a la libertad de expresión e información. Hace poco leía que si seguimos utilizando la televisión para controlar y amaestrar la voluntad del ciudadano, corremos el riesgo de que la televisión acabe con Europa, precisamente por su efecto perverso para con el humanismo, la tolerancia y la cultura; y a favor de una dictadura de las audiencias dirigidas a crear conciencias ignorantes y embrutecidas, que son más dúctiles a la hora del manipular y manejar. La regeneración del sistema democrático ni es de derechas ni es de izquierdas, es una necesidad para que todos sigamos creyendo en el sistema. Y ahí, la televisión constituye un instrumento fundamental para formar ciudadanos libres, cultos, pacíficos, respetuosos, capaces de ejercer sus derechos, incluido el de propiciar con el voto la excelencia de la alternancia.