LA QUEJA de Eduardo Zaplana en el sentido de que todos los grupos políticos han utilizado sus intervenciones en el debate parlamentario del martes para meterse con el PP ilustra claramente sobre la distancia que hay entre el «no necesito a nadie» de un partido que gobierna con el respaldo de su mayoría absoluta y el «nadie está conmigo» de ahora, tras convertirse en oposición. La situación no es la deseable, y menos lo es desde la perspectiva de la regeneración democrática que se propugna y que no debe desvirtuarse con soledades o exclusiones de ninguna clase. Pero estos son los lodos de aquellas tormentas, todavía recientes, de arrogancia y de prepotencia. El asunto que se trataba en esta ocasión era la retirada de las tropas españolas de la guerra de Irak, que, según anunció Rodríguez Zapatero, estará concluida antes del 27 de mayo. Rajoy denunció la ausencia del diálogo prometido por el presidente antes de adoptar la decisión y dijo: «No nos pida que nos creamos más sus promesas de diálogo y consenso en política exterior». Y aún más: «Nos ha engañado usted cuatro veces». Zapatero argumentó: «No debimos ir a Irak y por ello debíamos volver cuanto antes. Y esto es lo que hemos hecho». Y bastó que ofreciese la posibilidad de una votación de respaldo a la decisión del Gobierno para que el PP se opusiese, consciente de su completa soledad, a pesar de todos sus millones de votos, tan reales como los pocos que suman algunos de los que más gallean. La paradoja es que no todas las fuerzas políticas se han manifestado de acuerdo con la decisión de Zapatero. Es el caso de CiU, cuyo portavoz, Duran i Lleida, no anduvo lejos de Rajoy al reprochar que no se consultase la retirada. Sin embargo, ni ésta ni otras intervenciones mitigaron la soledad popular. Una soledad ganada a pulso, según sus adversarios, pero que no es esencialmente buena ni se entiende que duradera. Se equivocaría el PP si fiase en el principio maquiavélico de que nunca salieron bien cosas que dependieron de muchos. El PSOE no ha dependido de los demás para formar gobierno y tiene mucho margen para lograr acuerdos. Esta es la situación actual.