Lo prometido o más

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

JOSÉ BLANCO, que es lo más próximo que tenemos los gallegos a Zapatero y al PSOE, ha ratificado, en una rápida visita de fin de semana, el compromiso del nuevo gobierno socialista con el desarrollo de nuestro país. Pérez Touriño recogió ayer del propio presidente una promesa similar. El nuevo Ejecutivo asume el plan de la propina creado por los populares para hacernos olvidar la parodia del Prestige . Los gallegos venimos diciendo, insistentemente, que hay que cumplir el Plan Galicia. Exigimos bien poco. Que se ejecute lo prometido. Eso es, exactamente, lo que reivindicamos. Que se salde la deuda histórica. Y que se cierre definitivamente la situación que venimos sufriendo. Con la disculpa del Prestige o sin ella. Con el argumento de la catástrofe o sin él. Llamándole Plan Galicia o Plan Internacional para la recuperación y congelación de los cefalópodos. Nos da igual. Lo importante, lo que Galicia requiere y exige, es una actuación razonada, planificada, prolongada y urgente. Sabedor de que el Plan Galicia fue, como dijo el propio Blanco, «un invento del PP para encubrir la ineficacia de su gestión en la catástrofe», los socialistas tienen ahora la oportunidad de agrandarlo hasta los extremos que consideren oportunos para «sacar adelante a Galicia». Y si eso es lo que pretenden, no sólo pueden estar dispuestos a ajustarse al Plan de la propina. Deben de ir más allá. Abordar Galicia en todo su conjunto, para hacerla una comunidad moderna y competitiva. Bien está que la primera visita oficial del presidente Zapatero, sea aquí. Pero que venga con hechos concretos, presupuestos y plazos de ejecución. Todo lo demás no vale. Porque ya tenemos la experiencia de aquel profesor asociado de Georgetown que nos aseguró que él venía con dinero. Y ya vimos lo que nos trajo.