La guerra sigue

OPINIÓN

25 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

PARA MUCHOS estadounidenses está cada día más claro que fue un error ir a Irak a hacer una guerra y, al mismo tiempo, está igualmente claro que retirarse ahora deprisa y corriendo sería ampliar el error, en vez de corregirlo. Este es el drama. Y como la guerra ya no puede ser desinventada , sólo queda afrontar su sucia realidad y tratar de salir de ella con alguna lógica y alguna ganancia para el mundo en general y para Irak en particular, si esto es posible. El objetivo ideal sería que el resultado final mejorase cuando menos la situación de partida. Algunos partidarios de la guerra dicen que ésta es una posición derrotista y desesperanzada, pero es que fue la lógica perversa de los guerreros la que nos metió en todo este embrollo y nos ha hecho pesimistas. ¿Por qué no se puede marchar apresuradamente EE.?UU. de aquel avispero? Por muchas razones que ya comprenden el candidato demócrata Kerry, el presidente francés Jacques Chirac y el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Porque una vez sembrado el caos, no es de recibo abandonar Irak a unas luchas intestinas entre fuerzas radicalizadas, que fácilmente podrían degenerar en una guerra civil (posibilidad evitada de momento por la sola presencia de EE.?UU. al concitar todos los odios). Nadie, ni siquiera los iraquíes moderados, quieren esa rápida retirada, que los fanáticos radicales y terroristas interpretarían (y ejecutarían) como una victoria comparable a la de los afganos contra la URSS. Una victoria contra el imperio que personifica el mal. No, no es la retirada inmediata lo que le pide a EE.?UU. la comunidad de naciones. Al contrario, lo que le pide es un acto de responsabilidad que sitúe la solución del problema en el ámbito de la ONU y del derecho internacional. Países como Francia, Alemania, España, Rusia, China y, sobre todo, los árabes, tienen un compromiso con la consecución de la paz, pero no con el unilateralismo estadounidense que acaudilla Bush. No hay una solución mágica para el conflicto, pero hay decisiones que trazan un camino al final del cual es posible entrever una luz. El desafío actual entre Rambos y radicales islámicos sólo contribuye a empeorar la situación. Hasta Bush empieza a darse cuenta.