NADA EMPIEZA de cero. Tampoco la pluralidad, política y cultural, de esta sociedad. Por eso un discurso como el de Zapatero permite mantener la esperanza en la consecución de un país tolerante, laico y culto. Por más que en los últimos años se haya intentado forzarnos a vivir tal como si fuéramos una sociedad maniquea. Quienes de ustedes hayan seguido los últimos meses estos Codex Floriae conocerán de la fatiga y el hartazgo que la forma crispada y descalificadora de gobernar y hacer política producían: «Fatigados de gallegos, fatigados de españoles». Convencido, a fuerza de experiencia, que mayorías excesivas, sin control, generan ejercicios de poder intolerantes, dogmáticos, e impositivos, me alegra el ejercicio de la política, la negociación, y el entendimiento. Recupero la esperanza cuando veo a los ciudadanos hacer uso de su voto para limitar la tentación de quienes ejercen el poder con la pretensión de convertir un gobierno en régimen. De considerar a los discrepantes, sí las personas, en desafectos sin derechos. Por eso, después de un mes, mantengo la esperanza. Quienes entendemos que la democracia y la política, son no sólo derechos de los ciudadanos, sino la mejor de las formas para construir y vivir en nuestra sociedad, el debate de investidura del presidente Zapatero se desarrolló permitiendo abrir las puertas a una nueva época de convivencia. El debate parlamentario adquiere relevancia por la disposición y capacidad de los representantes de todas las fuerzas políticas para interactuar en la formulación de objetivos civiles, políticos y económicos para este, nuestro, país en una nueva etapa. Nada, ciertamente, empieza de cero. Pero si al continuar no se hace un alto, se respira, y se dice de nuevo -en voz alta- la utopía, pareciera que se hubieran olvidado los principios. Y que, etapa de gobierno tras etapa de gobierno, camináramos hacia una sociedad sin horizontes. Reconozco con ustedes, y tantos otros, que el camino es largo y duro. Pero nuestro. Ciudadanos de una democracia, que hablaremos del gobierno.