LA CULPA de lo que está pasando la tiene el progreso en las técnicas y medios de comunicación. Sin prensa, radio y televisión, los desfavorecidos de la tierra no sabrían que en otros mundos las gentes pueden votar y prosperar con independencia de sexo, clase, raza, estudios, ideología o religión. Como siempre, detrás están los norteamericanos, que ya en siglo XVII parieron la democracia constitucional referencial para todo el mundo. Como sus parientes ingleses, nunca supieron lo que era una dictadura en su país, ni fueron invadidos por ningún otro Estado. En el siglo XX salvaron dos veces a Europa de lo que Eric Nolte llamó sus guerras civiles , e impidieron que retrocediese a las tinieblas de las botas absolutistas y dictatoriales. En su segunda mitad plantaron cara al comunismo, una de las mayores mentiras de la historia, que al final, como escribió François Furet, se disolvió por su propia incapacidad para competir con los que llamaban tigres de papel . El modelo científico americano dio lugar a la revolución informática del siglo XX y creó las bases del crecimiento y el bienestar moderno. También ayudó Japón, tras la derrota militar de su imperialismo militarista y con la mano de hierro del general MacArthur. Aún tardó siete años en imponerles una constitución democrática. Y finalizando la pasada centuria, EE.?UU. dio a luz Internet, la mayor revolución moderna de las comunicaciones, un verdadero instrumento de liberación personal a escala mundial. Para mayor escarnio, se trató de una innovación del ejército yanki, que como narra Manuel Castells, fue donada para generalizado uso civil, tanto en los propios Estados Unidos como en el resto del mundo. Los talibanes en Afganistán impedían al pueblo escuchar la radio y ver la televisión; ya no digamos conectarse a Internet. Fidel Castro tiene prohibida la libre conexión a la web ; al igual que la oligarquía dominante china. En los países árabes y en la mayor parte de los países de la tierra, que forman mayoría en la idealizada ONU, no existe libertad de información. Una persona sin conocimientos, con la mente manipulada, es la materia prima idónea para perpetuar las sociedades cerradas, para condenar a la mayoría de los seres humanos a la condición de cosas para los privilegiados. Para todos los gobiernos autoritarios de la mayoría de las naciones, el gran enemigo a batir son los Estados Unidos y las democracias occidentales. Un contraejemplo a evitar. Están asustados por la posibilidad de una globalización democrática y han concebido la estrategia terrorista contra los pilares democráticos de siempre, EE.?UU. e Inglaterra, junto al resto de los países libres, para impedir que su modelo de vida llegue a sus territorios. Vivimos una guerra política global. La militar, como apuntaba Klausewitz, es la continuación de la política por otros medios. Será larga, el 11-S no ha sido más que su comienzo.