Muy sencillo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

HACE SÓLO unos días, cuando ETA se desentendió del trágico atentado de Madrid, algunos no le otorgaron credibilidad. Ahora que emplaza a Rodríguez Zapatero a retomar el diálogo y le exige «gestos valientes», las fuerzas políticas se han apresurado a explicarle al nuevo presidente qué es lo que tiene que hacer. Aquí somos así. Interpretamos únicamente lo que nos conviene. El último comunicado de la banda terrorista es tan demente y quimérico como el anterior. Lo mismo. Pero hay que darle el valor que corresponde a una organización que cuenta ya con casi un millar de víctimas a su haber. Y tener siempre presente que su finalidad no es la independencia del pueblo vasco. Lo que los etarras pretenden es seguir matando. Y sinceridad no les falta. En su último mensaje, al tiempo que hablan de diálogo, mantienen su intención de seguir asesinando. Delirante. Ahora que nos disponemos a iniciar una nueva etapa conviene que no nos entusiasmemos en demasía con una banda de descerebrados. ETA va a seguir siendo lo que ha sido siempre. Unos vulgares asesinos. Que además han perdido protagonismo, que se encuentran más acorralados que nunca y a quienes la infamia del 11-M no les ha favorecido. Porque han podido comprobar como millones de españoles nos manifestábamos, una vez más, contra la muerte. Venga de donde venga. El futuro de Euskadi, como el de Cataluña, Galicia y como el de España, han de trazarlo quienes lograron la legitimidad para hacerlo. Hay que hablarlo y negociarlo con el talante que Zapatero perece dispuesto a ofrecer. Pero jamás bajo la amenaza del tiro en la nuca. Si ETA, como dice en su análisis político, entiende que se ha abierto un nuevo escenario de distensión, pues no hay nada más que hablar. Sólo le queda entregar las armas. Así de sencillo. Todo o demás es ciencia-ficción.