CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
22 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LA VENGANZA en Haití se sirvió a lo bestia. La foto de primera página de La Voz era terrible, pero peor eran las otras imágenes que dieron la vuelta al mundo. No dudo que el ajusticiado habrá hecho lo mismo. Pero revuelve el estómago ver cómo le pisotean la cara en el coche, cómo lo tiran al suelo y lo rajan y cómo lo queman junto a unos neumáticos, basura. Tanto dolor como el Cristo de la película de Gibson, como en Madrid, como en Kosovo, como ayer y siempre en Afganistán. Eso es lo que hemos caminado en la Historia. Mucha capilla sixtina, mucha música de Mozart, «yo puedo ser vulgar, pero mi música no lo es», mucho realismo mágico en el Caribe, mucho Nobel a dos pasos de Haití, al poeta Walcott, que, al darte la vuelta, sale el caníbal, el hombre al que le sangra el colmillo cuando quiere ser brutal. Lo de Haití compartía primera página con los jugadores del Leicester, presuntos agresores sexuales de unas jóvenes. Así en grupo, adónde va Vicente, todos a una. Otra vez, la brutalidad, el absurdo del hombre que no razona. La culpa del alcohol. No. Mucha gente bebe y no le pega una patada a una puerta para violar a la que está dentro. La sangre ciega al hombre. cesar.casal@lavoz.es