SE PODRÍA interpretar que este artículo trata de la relación entre el atentado de Madrid y la guerra de Irak. Podría ser, pero no es así. El tema es más amplio y no me pertenece. El año pasado compré un libro con este título en una librería de Santiago, cuyo autor es el sociólogo alemán Ulrich Beck, que pronunció una conferencia sobre este tema en el Parlamento de Moscú poco después del 11-S. Me parece del máximo interés resumir alguna de sus afirmaciones, que están de plena actualidad por lo que acaba de suceder en España. En primer lugar, Beck nos avisa de que estamos en lo que él llama «la sociedad del riesgo mundial» ¿Qué quiere decir con ello? Afirma que existen tres dimensiones de amenaza que afectan a todo la humanidad, en cualquier parte del mundo, y desarrollan conflictos diferentes: Primero, las catástrofes ecológicas (inundaciones, terremotos o incendios). Segundo, las crisis financieras globales (en América del Sur, Sur de Asia). Tercero, los ataques de las redes terroristas transnacionales (Al Qaida y sus múltiples derivaciones). En este tiempo de globalización, la respuesta a las amenazas a la sociedad del riesgo mundial ha de ser con una política de alianzas, nunca de acciones unilaterales. Esto tiene una parte positiva: La cooperación internacional une a los pueblos y facilita la convivencia. Pero tiene el peligro de que los que poseen más poder (fuerza política y económica) intenten obtener ventajas de la situación. Otro riesgo reside en que se identifiquen enemigos confundidos, por ejemplo, cambiar la guerra al terrorismo por la guerra contra el Islam (tesis de Huntington). Para Beck, la sociedad del riesgo mundial no tiene vuelta atrás. Hemos entrado en un nuevo tiempo histórico, con nuevos medios tecnológicos que facilitan el movimiento de personas, capitales y sobre todo de la información y tratamiento de datos. Como es natural, en esta nueva situación han aparecido también nuevos riesgos, amenazas y conflictos. La guerra entre los Estados avanzados prácticamente ha desaparecido, pero en su lugar ha surgido otra forma de conflicto armado que ataca directamente a la población civil, que recibe los golpes sin saber por qué ni para qué. El resultado es una sociedad aterrorizada y desconcertada. Eso es precisamente lo que quieren los terroristas.