Mimí metalúrgico

OPINIÓN

19 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA VIDA todavía hoy está preñada de dolor y luto. Las víctimas del 11-M permanecen en lo cotidiano. Nadie duda que la sociedad española se había manifestado repetidas veces en contra de determinadas políticas y actuaciones del Gobierno a lo largo de los últimos años. Guerra o Prestige , ¡cuántos pancarteros ! Desaprobación que si bien había tenido un limitado alcance en los resultados electorales de las municipales y autonómicas de mayo pasado, señalaba ya en términos políticos la confirmación de esa desaprobación. Cierto que los indeseables sucesos en torno a la Asamblea de Madrid, y su gestión, llevaron a muchos de nuevo a la desmovilización que provoca el todos son iguales . Fue en Cataluña, en noviembre, donde de nuevo afloró la esperanza. También tanta incertidumbre provocada por la descalificación constante al tripartito desde el Gobierno Aznar. Uno asiste asombrado a terribles análisis que mantienen que el 14 de marzo ganó Bin Laden, o el terrorismo, o la emoción manipulada, y no da crédito. Congelan la reflexión serena y no soportan el resultado de la democracia. Como ustedes, podrían reflexionar y preguntarse por qué tantos ciudadanos tienen razones para mantener la sonrisa. Comprenderían algo sencillo: los ciudadanos que, magnánimamente, votaron al Partido Popular, son los mismos que lo hicieron hace cuatro años y le confirieron la mayoría absoluta. Pero quienes, reivindicándose como ciudadanos, votaron el ?14-M al partido socialista y a otros de la oposición a Aznar, fueron más, muchos más. Decidieron salir de su casa de la abstención y confiar en ellos mismos, en la democracia y en la política. Por eso uno, que nunca será ministro de Educación en funciones, no entiende que votar, si es en nuestra contra, sea deleznable. Apenas soy un mediocre cinéfilo, pero estarán de acuerdo en que, si el Gobierno Aznar hubiese tenido presente la moraleja de la película Mentiroso compulsivo -un día sin poder mentir-, quizá otro gallo le cantara. Ahora, poniendo en evidencia a los servicios de inteligencia de su Gobierno, tan sólo refleja aquella otra del realismo italiano, Mimí metalúrgico herido en su honor . Mantengamos la tristeza, pero celebremos las razones que nos mantienen la sonrisa. Ciudadanos haciendo política en democracia.