Desafío a la democracia

OPINIÓN

SEAN QUIENES SEAN sus autores, y tengan o no una filiación islámica, ayer se ha perpetrado en Madrid el más brutal y sangriento atentado de nuestra historia. Los terroristas han logrado sembrar el terror, condicionar y desestabilizar el proceso democrático, escenificar una salvaje confrontación con el Estado, plantear un desafío a la voluntad popular, y tal vez enmascarar su propia debilidad (y vengarse de ella) cometiendo una masacre sin sentido. Han hecho buenas las viejas máximas de que el débil es siempre el más feroz en la venganza y de que la crueldad es la fuerza de los cobardes. Porque, como dejó dicho Fray Luis de León, para hacer el mal cualquiera es poderoso. Primero lo había intentado ETA con su clara intención de protagonizar la campaña. Y hace sólo 24 horas, ETA, Al Qaida o quien resulte, nos vistió de luto. Durante toda la jornada de ayer he escuchado mil condenas de este terrorismo sin escrúpulos que ya no necesita razones sino pretextos. Todas me parecieron débiles caricaturas de la realidad. El hecho de que trece explosivos hayan desgarrado las carnes de cientos de trabajadores de barrios humildes que acudían a sus puestos de trabajo está más allá de los argumentos y de las calificaciones. ¿A qué lógica humana, política o ideológica responde semejante barbaridad? El terrorismo es hoy el mayor enemigo de la libertad en todo el mundo. De un modo natural y lógico, los ciudadanos reclamamos cada día más seguridad, y sacrificamos, sin ni siquiera ser conscientes de ello, márgenes legítimos de libertad. Es la dinámica diabólica que pone en marcha el terrorismo, y que se alimenta con cada acción. Los terroristas no sólo matan seres humanos. Por su propia condición, son liberticidas, asesinos de libertades. Por eso resulta tan paradójico que a veces sean ellos quienes hablen de la libertad. De la libertad, ¿de quiénes? ¿De sus víctimas? ¿De los amedrentados por sus bombas? ¿De los que nos vigilan a todos para mejor vigilarlos a ellos? No hay que darle muchas vueltas a lo ocurrido: han hecho todo el daño que han podido. Y seguirán haciéndolo mientras puedan. Tan abominable, pero tan simple.