SOMETIDOS por imperativo legal los institutos demoscópicos a cinco jornadas de reflexión (como se sabe, cinco días antes de las elecciones no se pueden publicar encuestas), acudamos al lugar común y escribamos que el gran sondeo, el sondeo fetén será el del recuento de votos del domingo. Pero algo sabemos si a la valoración de los publicados hasta ahora nos atenemos: 1) Los españoles quieren un cambio de estilo de gobierno. 2) Los votantes -me refiero siempre a un número mayoritario- preferirían que ganara Zapatero, pero están seguros de que ganará Rajoy. 3) El Partido Popular no tiene fácil la mayoría absoluta. Si unimos estos tres puntos a experiencias pasadas y recordamos el escaso crédito de los sondeos, o la escasa sinceridad de los encuestados, y el margen de error que técnicamente se reconoce a las encuestas, se podría decir, como en el chiste sobre Fidel Castro que el llorado Vázquez Montalbán contaba en su Y Dios entró en La Habana , que tenemos todos los datos, pero ninguna conclusión. Tengo para mí que el Partido Popular se ha puesto tan alto el listón como lo hizo en 1996, cuando los votantes se lo bajaron con una amarga victoria y la dulce derrota de Felipe González, que dijo aquello de «me ha faltado una semana y un debate» (televisado, por supuesto). No quisiera yo citar la horca en casa del ahorcado, porque, sensu contrario y puestos a ahorcarse , el compromiso de Zapatero de no gobernar si no obtiene un voto más que el Partido Popular, podría ser algo así como el abrazo del oso de Joaquín Almunia al frente de las listas del PSOE con Izquierda Unida en las elecciones de hace cuatro años, anunciando un pacto que Aznar hizo trizas con su inapelable victoria por mayoría absoluta que, por cierto, no habían previsto ni los más optimistas sondeos. Volvamos al comienzo: la mayoría de los votantes quieren un cambio de estilo; y Rajoy, en una campaña electoral en la que mira de reojo al Aznar prepotente de la mayoría absoluta, habla de diálogo y de que llega sin deberle nada a nadie y sin hipotecas «ni con multinacionales ni con medios de comunicación» (lo que, por cierto, desde un medio de comunicación independiente como éste, se agradece). En el gran sondeo del domingo veremos si es esto el cambio de estilo que los votantes reclaman.