¿POR QUÉ hay quienes hablan de la construcción europea obviando que todo cuanto se ha hecho hasta la fecha (¡también los fondos de cohesión de los que tanto se beneficia Galicia!) ha sido posible gracias a iniciativas de consenso? Sin consensos, al margen de cómo se pergeñen, no habría Unión. En esa línea, el intento de Schröder y Chirac de muñir un principio de acuerdo sobre la futura constitución comunitaria forma parte de ese frustífero toma y daca. Otro tanto cabe decir de la alianza hispano-polaca para defender que sus representaciones en el Consejo de Ministros de la UE tengan peso similar a las de Italia o Francia. Casi todos los avances de la Unión se han conseguido gracias a iniciativas de dos o más socios que, una vez revisadas y enmendadas por el resto, han sido asumidas por todos. ¿A qué viene, entonces, ese empeño en satanizar propuestas cuando todavía están en fase embrionaria? ¿Quién teme someterse a la dialéctica de crear consensos? ¿Y a qué responde ese temor?