¡Condonia saecula saeculorum!

| RAMÓN BALTAR |

OPINIÓN

10 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

DESDE QUE el Espíritu Santo no lleva la política de personal directivo de la Iglesia Católica, nuestro episcopado no da ni la talla de quintas. No es para alegrarse porque el mercado de éticos está desabastecido. Aún rechinando en los oídos los ecos de sus últimas derrapadas en forma de homilías, instrucciones y cartas, ora individuales ya colectivas, la Conferencia Episcopal Española (CEE, pero no confundir con las siglas de los empresarios), ha presentado en sociedad un directorio de pastoral familiar. Como es natural en quienes abandonan padre y madre, no para formar otro hogar, sino para decirles al prójimo cómo deben llevar el suyo, meten todas en la herradura. Siempre la misma obsesión camera: los males que aquejan a la familia tradicional vienen de la revolución sexual, por mor de la cual las parejas se lo montan hasta en días no fértiles contra el mandato episcopal de copular termómetro en mano. Del viejo sofoco y revolcón, católico anticipo a débito, pasamos a una situación de mucho vicio y paganía: divorcios, lucha libre doméstica, abandono de los hijos, uniones de hecho y a redropelo. Pero lo más grave es que, al no nacer niños, faltan vocaciones y cotizantes a la seguridad social. O sea, que vivimos en Sidón y Gomina, y no hay más justos que los obispos. Uno de los presentadores del documento acusó a los medios y a los gobernantes de haberse tomado en serio las reivindicaciones de los homosexuales, cuyos derechos tildó de «pretendidos». Doctrina insalubre: los derechos son de la persona, y los homosexuales lo son de lleno igual que los otros. Esta basura intelectual la enseñarán en la escuela pública, y veremos qué disparate fue hacer asignatura la clase de religión confesional. La libertad de los padres vale menos que la salud mental de los hijos.