Aprender de los errores

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

08 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL RECONOCIMIENTO por el Gobierno de que pudo haberse equivocado en la decisión de intervenir en la guerra de Irak es una de las noticias más sorprendentes e inesperadas de la era Aznar, tan anclado éste en el castizo sostenella y no enmendalla , refrendado una vez más y hace bien poco ante los representantes de Estados Unidos. Por eso resulta gratificante. Y no sólo por aquello de que el peor error es persistir en él y porque, quiérase o no, esta actitud supone un poco de aire nuevo y de espontaneidad en el talante y lenguaje gubernamental, sino también porque parece el primero de los actos políticos de Mariano Rajoy, adoptado autónomamente o al menos con autonomía consentida. Y podría estar preparando un cambio de rumbo en nuestra intervención, que hoy parece por desgracia abocada al envío de más material y más militares al conflicto. Justo cuando los demás países, incluso Estados Unidos, quieren reducir allí sus efectivos.