Reapariciones

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

CON EL INOPORTUNO oportunismo que suele caracterizar sus intervenciones políticas, los obispos españoles han decidido entrar en campaña electoral. Y, siguiendo por una vez el consejo evangélico de ayudar al menesteroso en vez de al poderoso, a echar una mano al PSOE. Sólo desde esa perspectiva antigubernamental, para provocar el efecto rechazo, pueden entenderse las críticas a que profesionales participen en procesos legales de divorcio, o la pintoresca teoría de que la culpa de los malos tratos la tiene la revolución sexual con sus, por lo que nos quieren hacer ver, nefastas consecuencias de equiparación de la mujer en la vida personal, social y profesional, derechos civiles, etcétera. Ya lo saben los munícipes de Toques o Begonte, la culpa la tienen las mujeres, que es que están liberadas y no se dejan. Si tras siglos de monopolio educativo y de conformación de conciencias, santa Inquisición incluida, resulta que la salud moral de muchos españoles está como está, parecería al observador ecuánime que su organización pudiera tener alguna responsabilidad en ello. Como sin duda la tiene en no haber contribuido a desactivar el pertinaz carlismo, hoy en forma de etarras, peneuvistas, catalanistas y separatistas varios, cuyos dirigentes se han formado en su mayoría dentro de los seminarios. Si quieren contribuir a la buena marcha de la sociedad, más valiera que denunciaran el racismo, cainismo, insolidaridad, hipocresía y mentira en que se basan los postulados nacionalistas y trataran no ya de silenciarlos o ampararlos, sino de combatirlos entre sus fieles. Pero, quizás también oportunamente para compensar, el guardián de la revolución, el héroe de Rumasa, Filesa, la destrucción del sector público, OTAN de entrada según, don Felipe el deseado, ese nuevo Fernando séptimo del siglo XX, gran héroe constitucional, se ha aparecido en cuerpo mortal para ningunear a Zapatero. ¡Estamos salvados!