Agua en Marte: un nuevo jugador en la carrera espacial

| MARK KIDGER |

OPINIÓN

23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

DESDE 1962, cuando la Unión Soviética lanzó la sonda Marte 1 en un primer y fallido intento de alcanzar el planeta rojo, se ha lanzado ya unas treinta sondas a Marte. De éstas, dos tercios han fracasado en sus misiones, lo cual demuestra lo complicado que resulta enviar una misión a ese planeta que tanto nos ha fascinado desde hace siglos. De hecho, de la flota marciana actual, la misión japonesa, Nozumi , ha fracasado, la sonda británica Beagle 2 mantiene un silencio obstinado en la superficie y la NASA tiene graves problemas con el coche robot Spirit, que tiene dificultades para comunicar tanto con la Tierra como son su nave matriz, Mars Odyssey 2003 . Sin embargo, sin la fanfarria de publicidad que han recibido las misiones de la NASA, una sonda europea, el Mars Express , está logrando un éxito notable en la exploración del planeta Marte. La primera sonda europea a un planeta, que ha roto el casi monopolio de la NASA sobre ese astro, ha enviado tal cantidad de datos a la Tierra (unos 100Gbt) que los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) confiesan que el flujo de información les está agobiando tanto a ellos como a sus ordenadores. Mars Express cuenta con una instrumentación distinta y complementaria a las sondas de la NASA y ha enviado unas imágenes de la superficie marciana que superan en calidad y resolución a cualquier imagen que se ha enviado jamás. Desde la sonda Mariner IX en 1971 se ha sabido que Marte tiene enormes barrancos en su superficie, que parecen cauces secos esculpidos por riadas gigantescas de agua desaparecida hace cientos de millones de años. Del mismo modo se ha creído que los dos casquetes polares del planeta tienen enormes cantidades de agua en forma de hielo e incluso que hay evidencias de la existencia de una capa de hielo en el subsuelo del planeta. No obstante, no quedaba claro si en el casquete sur, el que sufre los mayores extremos de temperatura entre el verano y el invierno, había un componente importante de hielo de agua o si, al contrario, dominaba el hielo seco -dióxido de carbono congelado. Una de las misiones principales de la sonda Mars Express ha sido buscar agua en Marte, ya que a los científicos les interesa descubrir a dónde se ha ido a parar el agua que en el pasado dejó su marca en el planeta de manera tan impresionante. De hecho, ha realizado mediciones en colaboración con la NASA buscando posibles restos de gelisuelo en el cráter Gusev, lugar de aterrizaje del coche robot Spirit . Aunque Spirit tiene capacidad para buscar los minerales posiblemente formados por la presencia de agua, sólo Mars Express puede detectar esa agua directamente. El instrumento que realiza estas medidas es un espectrógrafo infrarrojo que analiza la luz reflejada de Marte en busca de las huellas de hielo. Aunque realmente no puede considerarse una sorpresa, este espectrógrafo infrarrojo ya ha dado a los científicos de la ESA las primeras pruebas directas sobre la composición del casquete sur de Marte. Se ha confirmado por primera vez la presencia de grandes cantidades de hielo de agua en el polo, además de dióxido de carbono sólido. Eso viene a confirmar las hipótesis de que el casquete sur de Marte tiene dos componentes: una capa espesa permanente de hielo, parcialmente hundido en el polvo rojo que cubre el planeta y, encima, una escarcha de hielo de dióxido de carbono que se congela de la atmósfera en invierno y se sublima de nuevo en verano. Con la confirmación de la presencia de billones de toneladas de agua en el polo sur tenemos ya una de la piezas del rompecabezas de la historia del agua en Marte. Del mismo modo, la confirmación de la presencia de agua animará a los científicos que opinan que para buscar vida en Marte hay que ir a dónde se encuentra el agua ya: en los bordes de los gélidos polos del planeta.