PARA EL DICCIONARIO de la RAE, detergente es el participio activo de deterger (que deterge) y también sustancia o producto que limpia químicamente. Confieso que no tenía noticia consciente del verbo deterger (el diccionario de mi ordenador tampoco, ya que me lo subraya en rojo, como palabra mal escrita). Deterger es limpiar un objeto sin corroerlo y, en Medicina, limpiar una úlcera o herida. Según la reglamentación técnico-sanitaria vigente en España (BOE del 18-5-1999), detergente es todo producto cuya composición ha sido especialmente estudiada para colaborar al desarrollo de los fenómenos de detergencia (limpieza). El detergente más antiguo es el jabón. Hay detergentes en polvo (para: la colada normal, la ropa de color, lavavajillas), líquidos (para: colada corriente, ropa delicada, lavar la vajilla a mano, limpieza de superficies), en pastillas, etcétera. Los detergentes tienen como componentes esenciales a los agentes tensoactivos (AT), que son compuestos químicos que disminuyen la tensión superficial de los líquidos y facilitan la eliminación de la suciedad. Las moléculas de los AT son largas y delgadas. Uno de sus extremos, la cabeza, es hidrófilo, es decir, es atraído por el agua. El otro extremo, la cola, repele al agua (hidrófobo) y es atraído por materiales orgánicos como la grasa. La mayor parte de los detergentes llevan fosfatos o zeolitas (coadyuvantes), cuya principal misión es impedir que el calcio (de las aguas duras) obstaculice la acción de los agentes tensoactivos. Se disminuiría el impacto ambiental si se fabricasen detergentes apropiados para las zonas de aguas duras y otros para las de aguas blandas (como Galicia). Los detergentes llevan blanqueantes, que pueden ser de dos tipos: a base de oxígeno (agua oxigenada, perborato) o a base de cloro (hipocloritos).