EL 14 DE MARZO, el cada vez más amplio grupo de electores que no mantienen un voto fijo se lo tendrán que pensar. Los dilemas a considerar son importantes. Tras 25 años de Constitución se plantea la posibilidad de su cambio radical por la vía indirecta de las reformas de los estatutos de autonomía, con el País Vasco y Cataluña a la cabeza. España pasaría de ser un Estado unitario con comunidades autónomas a convertirse en una confederación que coordinaría, con escasas competencias reales, a unas comunidades prácticamente independientes. Ya que sin economía, sistema fiscal, marco social y justicia comunes, no existe un Estado común. La separación total depende exclusivamente de la conveniencia de las nuevas comunidades, de que les interese más o menos el mercado del resto de lo que quedaría de España. Obviamente tal opción es el programa máximo de los nacionalismos vascos y catalanes. Lo nuevo, en el momento histórico actual, es que los dirigentes socialistas compartan básicamente la estrategia nacionalista de las comunidades españolas más desarrolladas. El equipo de Zapatero no ha sido capaz de encontrar una estrategia de oposición directa y efectiva al Gobierno en las áreas competenciales que le son propias a la Administración central. Y ha desplazado el debate a los espacios periféricos, sembrando la duda sobre el modelo constitucional y la propia existencia de España. Justifica su giro estratégico con la supuesta conveniencia del cambio, soslayando el hecho de que en los países más democráticos y avanzados las constituciones son estables y duraderas. La permanencia constitucional es la fortaleza de las naciones. Y la española permite, como decía Solé Tura en su metáfora de las puertas abiertas, la viabilidad de todas las opciones ideológicas. Salvo, obviamente, la de la partición de España. El porvenir económico es otro de los envites en juego. El modelo de liberalización, apertura y estabilidad presupuestaria de Aznar-Rato ha dado unos resultados significativos. Es constatable que existe una nueva prosperidad pero también que son necesarias reformas para que sea más justa y solidaria. El mercado laboral, el urbanismo, la educación y la competencia leal son cuestiones en las que queda mucho por hacer. Pero no está claro que la rigidez en los mercados de trabajo, la reserva de poder urbanístico a comunidades y ayuntamientos, el dirigismo educativo y los corporativismos sean las soluciones adecuadas. Lo que es seguro es que aceptar políticas de déficit público y rechazar la estabilidad presupuestaria agravaría todos los problemas: volveríamos al paro masivo, la precariedad generalizada y el estancamiento. La prosperidad es reversible. Normalmente el progreso económico y la justicia social requieren políticas graduales, pero en esta materia no hay dogmas; igual sale alguien con recetas insospechadas que nos lleven a la soñada edad de oro de los clásicos. Los electores decidirán el veredicto final. Convirán vostedes conmigo en que estamos tan acostumados ás estafas dos políticos que non nos inquedan o máis mínimo, e somos capaces de perdoar, por exemplo, que nos dixeran que nos sacarían da OTAN no seu día, pero deixáronnos embarcados nela, ou sen ir máis lonxe, que prometeran que non sería de pago a autoestrada Coruña-Carballo, e logo convertérona nunha das poucas que son de pago neste país. E a forza de aguantar todo o que nos metan enriba, soportamos con heroico estoicismo toda unha serie de estafas legais que cabería calificar de verdadeiro roubo. Refirome tamén a que pagamos unha hora completa nalgúns aparcamentos públicos cando só empregamos uns minutos, e voltan a cobrarlle ao usuario seguinte o mesmo espacio que a nós. Ou que as cabinas de teléfono non devolvan cambios. Ou que sinvergoñas impunes contraten líneas 806 ofrecendo traballo e estafen aos incautos que chaman para informarse mentres os teñen perante moitos minutos en liña sen ningún motivo. Ou, incluso, que paguemos cinco euros por ver unha película nun cine que anuncia o pase as sete e en realidade non comeza até vinte minutos máis tarde. E todo isto pasa sen que o goberno mova un dedo a favor do contribuínte. Outra estafa máis. ¡A saber o que nos contarán nas próximas eleccions! Carballo. Durante este periodo de fiestas tradicionales ocurrieron dos tragedias; ambas han despertado la solidaridad internacional, una con ayuda a los damnificados y las otra con apoyo psicológico y recibiendo el pésame de las autoridades. Respetamos a todos los fallecidos en circunstancias inesperadas. Sin embargo, España, que no ha sufrido ningún terremoto ni se ha estrellado un avión con turistas, cuenta cada día sus muertos en la carretera sin inmutarse. Una cifra escalofriante, un goteo diario de dramas diseminados y tragedias familiares que no reciben ninguna ayuda ni apoyo psicológico y mucho menos el pésame de las autoridades responsables. Las víctimas olvidadas lloran solas mirando a Europa que pide reducir al 50% los siniestros en el tráfico, pues estamos muy lejos de cumplirlo. En Francia por fin se ha puesto en marcha un endurecimiento de la ley, con el sistema del radar con sanción inmediata, pero sobre todo ha sabido crear una concienciación social y un cambio de comportamiento en el tráfico, que es lo que de verdad hace a una sociedad más responsable, creando una nueva cultura de la seguridad vial. De nada sirve redactar normas que muchas no se pueden aplicar o firmar la Carta europea, si no existe un firme compromiso de acabar con la violencia vial. Jeanne Picard. Oleiros.