Optimismo argentino

OPINIÓN

UN SONDEO publicado por el diario Clarín , el de mayor circulación de Argentina, con una tirada de más de 350.000 ejemplares, mostraba hace unos días la extraordinaria confianza de los argentinos en el futuro inmediato. Dos de cada tres consideran que el desempleo y la inseguridad (los dos índices que causan más preocupación) van a disminuir en el 2004, y el 64% de los consultados cree que su propia situación personal también va a mejorar en este año. Naturalmente, el político más valorado del país es el presidente, Néstor Kirchner, con un 88,5% de apoyos. Detrás de él se sitúa Elena Carrió, líder del grupo socialcristiano Afirmación para una República Igualitaria (ARI). Sin embargo, el 58% de los consultados asegura que el Ejecutivo de Kirchner «no hizo lo suficiente» para mejorar la situación de inseguridad. Y aquí radica una de las claves para entender lo que ocurre. Porque toda la confianza que los ciudadanos tienen en que el país va a salir de la crisis socioeconómica, se traduce en desconfianza cuando comprueban que ciertos hábitos avecindados en la corrupción y en la impunidad están repuntando con fuerza. Kirchner ha sabido trazar con acierto un programa que, siendo populista, incluía las medidas económicas necesarias para intentar salir cuanto antes del agujero. La tarea no es fácil, y lo es menos en una Argentina cuyos dirigentes no han cambiado y en donde el peronismo, padre del problema, quiere ser también el padre de la solución y el heredero del futuro. Voces de escritores y periodistas se están alzando para denunciar el retorno de viejas plagas nacionales. Lamentablemente, no parece que el aparato judicial esté actuando con la misma diligencia. Lo cual demostraría, como muchos creemos, que más tarde o más temprano los argentinos tendrán que ajustar cuentas con un sistema, el justicialista peronista, que actúa de bombero pirómano y que jamás acaba por ser la solución, quizá porque ello significaría el final de sus prácticas consuetudinarias más conocidas. Ménem, que todavía recoge un 10,2% de adhesiones, no actuó solo ni es el único culpable. Muchos de los responsables siguen en el poder. Éste es el problema.