Nazismo y metafísica

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

03 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL JOVEN coruñés José Lesta acaba de publicar un interesante libro sobre el nazismo en el que destaca el estudio de sus relaciones con ciertos movimientos esotéricos. El tema no es nuevo, ya ha sido tratado por ejemplo en El retorno de los brujos, pero es muy sugestivo y educativo. Frente a la tesis marxista clásica que ve en el nazismo una superestructura de protección violenta del gran capital alemán amenazado por las revueltas condiciones sociales de la posguerra, es decir que la Materia determina al Espíritu y sus instituciones, en El enigma nazi (Edaf, 2003) se sostiene la tesis contraria: gran parte del movimiento nazi y en especial su crueldad horrible, su íntima conexión con el Mal absoluto, se explica por la influencia que tuvo entre sus principales jerarcas el psiquismo inferior y los rituales contrainiciáticos de ciertas sociedades secretas maléficas como la Thule, una rama degenerada de la Golden Dawn inglesa. Hitler procedía de un pueblo austríaco con abundantes casos de mediumnidad. El vulgar hombrecillo se transformaba en energúmeno, se comportaba como un poseso. Algunas de sus decisiones se adoptaban por esta causa o por criterios irracionales derivados de la astrología o intuiciones no objetivables. La creación de las SS como aristocracia del Mal se inspira en las órdenes negras o sectas diabólicas. Así se explica la vesania con la que perseguía a la masonería, la antroposofía de Steiner o el martinismo. La documentación es amplia aunque faltan matices puesto que, cuestiones cronológicas aparte, Spengler, un adelantado de la preocupación por la muerte del espíritu de la que nos habla ahora Mutis, no debe considerarse un filósofo del nazismo , ni menos Wagner, cuyo Parsifal significa justo lo contrario de la aventura nazi. Precisamente esta sofisticación metafísica la distingue de la iniciada por nuestro autóctono Sabino Arana, creador del PNV y del bizcaitarrismo.