Arcadas

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

18 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LO PEOR es que su apariencia es como la suya y la mía. Compran el pan como usted y yo. Viven en 24 ciudades de diez autonomías, como cualquiera de nosotros. Van al fútbol, leen el periódico. Saludan en el ascensor, muy correctos. Tienen sus trabajos. Pero, al llegar a casa, encienden el ordenador y se dedican a difundir pornografía infantil por Internet. Dan asco. La operación policial que llevó a la detención de estos miserables demuestra que nada es lo que parece. La alerta es siempre necesaria. No sabes dónde se esconde el canalla. ¿Quién puede disfrutar con la violación de un bebé? Lo peor es que esa pregunta tiene respuesta: los detenidos ayer y quienes pagaban por verlo. Con estas noticias es difícil templar la razón. Uno sólo desea templar el acero de un arma. Está claro que son enfermos, pero también son delincuentes de lo peor. Un enfermo precisa tratamiento y un delincuente, la cárcel. Encima tienen suerte porque todo lo que atañe a Internet está penalmente casi en pelotas. También están los padres, en América y Asia, que cobraban quinientos euros por ceder a sus hijos de entre cinco y siete años para protagonizar las escenas. Hay veces que lo único que se puede hacer con ciertos temas es tener arcadas, en vez de escribir artículos. cesar.casal@lavoz.es