Tal como fuimos

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

07 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

VEINTICINCO años no son nada. Ja. El tiempo corre como viento levantisco. Te acuestas soltero con el pie izquierdo y el pelo largo en el 78 y te levantas casado, dos hijos, con el pie derecho y engominado en el 2003. La revolución, de joven; conservador, de adulto; un clásico. Y ¿en el medio?: el bichito de la colza, así le llamó el ministro Sánchez Rof; el gol de Platini por el sobaco de Arconada en París; el cojo Manteca, ya muerto, rompiendo farolas con su muleta de anarquista; del naranjito que hizo feliz a Sandro Pertini en el palco del Bernabéu al nuevo dios azteca que se llamó Maradona; OTAN de entrada, sí; la dulce Neus que se cargó a su marido y se largó al Ecuador; de la abeja con franjas de carcelario de Ruiz Mateos al Dioni; de Tip y Coll, que no hablan del Gobierno, a los programas de mierda rosa, que tampoco hablan del Gobierno; del campamento agitanado de Sintel a Barrionuevo y Vera en el patio de la cárcel; del madero marrón de los polis al poli moderno de azul; en el medio, también, cinco Tours de un navarro; y en el medio, Eta que Eta con los asesinatos; o sea, de la boda de Carolina de Mónaco con Philippe Junot a la de doña Letizia con Felipe de Borbón, todo en un suspiro. Leen como el viento del tiempo es un huracán, un huracán muy canalla. cesar.casal@lavoz.es