Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
RESTAN veinticuatro horas para que el BNG entregue la alcaldía de Vigo al Partido Popular. La operación tendrá un único vencedor: el ex alcalde Lois Pérez Castrillo. Relegado en mayo por los electores a tercera fuerza política en la principal ciudad de Galicia, el cabeza de lista del Bloque vengará así su derrota en las urnas frente a Ventura Pérez Mariño. Gana Castrillo y pierden las decenas de miles de vigueses que votaron al PSOE y al BNG, y que ahora verán cómo Corina Porro se lleva el bastón de mando que no conquistó en las urnas. Gana Castrillo y pierden todos los vigueses, abstencionistas incluidos, porque el PP carece de la mayoría indispensable para ejercer el gobierno sin necesitad de someterse a chantajes. Gana Castrillo y pierde Anxo Quintana. El cartel electoral del Bloque logrará un hito histórico en el nacionalismo gallego: entregar la alcaldía de la ciudad más populosa de Galicia al PP de Aznar y de Fraga tan solo seis días después de asumir el mando. ¡Vigo bien vale una misa! ¿O no?