Inmigrantes y otras hierbas

| JUAN J. MORALEJO |

OPINIÓN

27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

HACE SIGLO Y PICO, un mentiroso compulsivo, Sabino Arana, ensartó sus delirios y ficciones en un nacionalismo que merecía mejor padre y mejor bautizo, por ejemplo, al estilo digno de un Prat de la Riba en Cataluña. Las trapisondas de Arana también podrían ser paleolíticas y hasta jurásicas, si el Homo habilis y el Tyranosaurus no se me molestan por hacerlos emblema de la necedad en la que ya no puede creer la inteligencia de Arzallus, pero sí cree su mal café cuando hay que meter la puya a los del otro lado del Ebro, donde él quisiera poner su aduana. Días atrás hemos andado en tiquismiquis por palabras que carga el diablo y que en tales bocas no son lo que en tales otras. Dijo una vasca que los «inmigrantes» tenían que aprender la lengua vasca y hubo un revuelo de parto de los montes. A lo peor la señora vasca es neurofósil, sector aranista, y dijo lo de inmigrantes con retintín, pero no es un retintín menor ni peor que el de quienes responden que no quieren ser inmigrantes porque eso suena a magrebíes, guineanos, ecuatorianos y un etcétera que no cesa. Es cierto e irrelevante que yo, sea senegalés o sea gallego, seré inmigrante en el País Vasco, si allá me voy. Si me molesta lo de inmigrante, será mejor que revise mis conceptos, no vaya a ser que yo me permita descalificar a otros con lo que no quiero para mí. Si hablamos a todas horas de la emigración gallega, extremeña, andaluza... a País Vasco, Cataluña, Madrid... el diccionario de la coherencia nos obliga a hablar de inmigrantes gallegos, extremeños, andaluces... en el País Vasco, Cataluña, Madrid... Si la españolería andante que se molestó con verse inmigrante en Bilbao (¡jo, qué suerte!) tuviese menos molestia y más correa, podría consolarse con recordarle a la señora vasca que ella es indígena, incluso aborigen. A lo mejor la señora vasca se dolía de ser llamada indígena o aborigen, se veía en paños menores y con plumas, porque desde Colón, Livingstone y el Séptimo de Caballería estamos reservando lo de indígenas y aborígenes para sioux y papúes, incas y zulúes. Pero a lo peor se veía halagada porque se cree la trola esa de que los vascos están desde siempre ahí, ya vascos a tope, iguales a sí mismos y diferentes de todos los demás desde que los fundó Túbal, hijo de Jafet, nieto de Noé, el del Diluvio Universal. Ese Diluvio con el Arca que encontró Indiana Jones, dicho sea para que no se me despisten los bachilleres de cuarenta para abajo. Toda Europa está abarrotada de gente fina, nunca metida a emigrante / inmigrante, que ni sospecha ser indígena y aborigen porque es la Europa colonizadora, ocupante, turista... de tierras con gentes a las que marcó negativamente como indígenas y aborígenes. No sé si me explico, pero al lector sagaz no se le escapa el busilis del cuento y tampoco se le escapa que, si lo de indígena se pone en griego, ya mola mogollón porque asciende a autóctono.