EL CONSELLEIRO gallego de Pesca, López Veiga, goza de un excelente sentido del humor. Lo ha dicho el presidente Fraga para justificar las declaraciones en las que defendió el alejamiento del Prestige , porque así «nos ha tocado un poco de fuel a todos». Sólo por el excelente humor del que viene haciendo gala López Veiga se entiende que prefiera el chapapote para todos. De no ser por ello, podríamos pensar que se trató de una salida desaforada, impropia de un servidor público que ejerce un cargo de responsabilidad. Pero porque sabemos de su buen sentido de la ocurrencia comprendemos que el conselleiro no ha querido abrir, ni mucho menos, la caja de los truenos. Ni revisar el debate sobre lo ocurrido. Ni volver a hablar de lo que se pudo hacer y no se hizo y de lo que se dijo y no se debió. Si no fuera por la agudeza, la chispa y la gracia del responsable de pesca pensaríamos que lo que pretendía es que desenterrásemos el pasado. Y que volviésemos a hablar de los desaciertos, las incompetencias, las cacerías, los insultos, las mentiras, las playas esplendorosas, las comisiones de investigación, los hilitos y las medallas. Pero no. Se trató tan sólo de un golpe de humor, según Fraga. Quizás, el mismo golpe con el que en su día aseguró que «todo el fuel derramado que tenía que llegar a la costa gallega ya ha llegado». El mismo que le hizo decir que «ya, a 60 millas, el riesgo no es alto». Y el mismo que lo llevó a asegurar que «la Xunta va a dar a las 4.000 familias afectadas el turrón y luego si viene el mazapán por parte del Gobierno Central y la UE, mejor». López Veiga tiene unas dotes envidiables para el chiste. Un sentido del humor extraordinariamente acusado. Porque de no verlo así, tendríamos que recordarle quién le financia sus vacaciones y sus caprichos. Por si lo ha olvidado.