Uranio enriquecido

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

EN LOS MEDIOS de comunicación aparecen, recurrentemente, noticias relacionadas con el uranio enriquecido. Primero fue Corea del Norte y ahora la India. La razón está en que el uranio enriquecido se usa como combustible en los reactores nucleares y también para fabricar bombas atómicas. Se llaman isótopos a los átomos que tienen el mismo número atómico (número de protones) y distinto número másico (suma de protones y neutrones). Se representan por el símbolo del elemento seguido del número másico. El uranio (U) que se encuentra en la naturaleza tiene, por término medio, más de un 99% del isótopo U-238 y sólo 0,07% de U-235. El U-238 no es fisionable. Por el contrario, el U-235 si es fisionable, es decir, se puede romper por medio de neutrones, dividiéndose en dos trozos de tamaño equivalente y liberando entre dos o tres neutrones que pueden romper a otros átomos de uranio y generar una reacción en cadena. Para que esta prospere se necesita una mínima cantidad de U-235, que es superior a la que tiene el uranio en la naturaleza. Para poder usar el U-235 en procesos de fisión, en reactores nucleares o en armas atómicas, es necesario incrementar la proporción de U-235 que existe en el uranio natural. El uranio enriquecido es el que tiene mayor proporción de U-235 que la que está presente en el uranio natural. El proceso de enriquecimiento se hace a partir del óxido de uranio extraído de las minas, que se convierte en hexafluoruro de uranio gas, que a su vez se somete a procesos de ultracentrifugación o de difusión gaseosa. Ambas técnicas aprovechan la ligera diferencia de masas entre el U-235 y U-238 para separar el uranio natural en dos fracciones: una con mayor contenido en U-235 (uranio enriquecido) y otra con menor contenido en U-235 (uranio empobrecido). De este último hablaremos en otra ocasión.