Fish, chips y chapapote

| LUIS VENTOSO |

OPINIÓN

EL PLATO más típico de cuantos se perpetran en Inglaterra es el fish and chips (pescado y patatas fritas). La ventaja de la receta es que el pez se recubre con una capa de unto tan gruesa que camufla por completo su sabor. Aunque sea pura metralla, el fish empanado cuela. Por contra, la cocina gallega tiende a dejar que los alimentos hablen: el marisco se cuece sin más y la caldeirada no basta para enmascarar un peixe chungo. La prensa inglesa alerta sobre la insalubridad del pescado y el marisco gallegos. Un ecologista local insta incluso a no comerlos durante diez años. El experto no facilita datos que apoyen su acusación, tampoco se han retirado partidas gallegas de las pescaderías ni se han registrado intoxicaciones. Durante los meses en los que la desfeita del Prestige impidió a Galicia faenar, su cuota de mercado fue ocupada por otros productores (entre ellos, Inglaterra). Una Galicia insalubre es un buen negocio para las pesquerías del fish & chips . Pero en fin, seamos deportivos, tengamos fair play británico y brindemos por el flamante rigor alimentario de la nación que legó al mundo el mal de las vacas locas.