EL SANEAMIENTO de las rías gallegas constituye una viejísima aspiración, objetivo nunca cumplido de los programas de todos los partidos desde tiempos de Gerión. Es sabiduría política común que resulta más rentable una obra bien aparente que el escondido colector o depuradora que, para mayor inri, es insoportablemente caro y de molesta ejecución para el vecindario. ¿Para qué, pues, meterse en esos fregados? Pero ahora las directivas europeas presionan y se ha decidido empezar por las rías de A Coruña y O Burgo y por dotar de alcantarillado a todos los municipios. Óigase bien: dotar de alcantarillado cuando el hombre está a punto de pisar el planeta Marte. Y, para hacer evidente una interpretación redundante del quien contamina paga , el tema se va a financiar con la subida del canon del agua consumida por las familias y con el consabido aumento del precio de los carburantes. Para que luego se diga que nuestros gobernantes carecen de imaginación.