El laberinto municipal de Vigo

OPINIÓN

LA POLÍTICA gallega está sufriendo estos días una crisis víguica . Se trata de una crisis centrada sólo en los dos partidos de la oposición gallega. Sus discrepancias en el Concello de Vigo pueden provocar una epidemia en otras zonas en los que PsdeG y BNG funcionan o pretenden funcionar juntos. Pero ¿por qué en Vigo? ¿Por qué es tan convulsa la política municipal de Vigo? Vigo es una ciudad llena vida. Pero no acaba de encontrar un político al que darle todo el respaldo social necesario para llevar a cabo una gestión municipal propia de esta gran ciudad. Yo creo entender que la raíz de sus problemas está en que se hace más una política contra algo que a favor de un proyecto. El grupo socialista y el Bloque actúan en contra del popular. Pero al mismo tiempo PSOE y BNG parecen actúar en su propio favor y no para realizar un proyecto común de gestión. Se unen para que no gobierne la mayoría, pero es una unión de reparto de prebendas, de luchas de competencias, de recelos mutuos. El Bloque no asumió bien la derrota en esta ciudad después de una legislatura al frente del gobierno municipal. Pero nada más democrático que quitarle el apoyo a quien no gestionó bien. No pueden aceptar tampoco que sus votos puedan servir para asentar a Ventura Pérez en la alcaldía de Vigo. Saben que cuanto más se fortalezca en el cargo más posibilidades existen de que el BNG quede relegado en los pactos y en los votos de Vigo. El BNG es consciente de que su apoyo puede ser para Ventura en Vigo lo que ya sucedió con López Orozco en Lugo: un instrumento utilizado sólo para alcanzar la mayoría absoluta. Y si hay mayoría absoluta ya no hay coaliciones, ya no hay amistades, ya no queda espacio para los acuerdos de gobierno. A partir de ese momento el BNG pasa a ser un estorbo para los socialistas. Y lo saben muy bien en el Bloque, por eso juegan fuerte. Los socialistas también saben que una cesión a las pretensiones del BNG proporcionaría un gran desprestigio para su política. Supondría retirar de escena a Ventura Pérez, el hombre en que el PSOE ha puesto más esperanzas en los últimos tiempos. Pero si no hay acuerdo, el Ayuntamiento de Vigo será ingobernable, la gestión del alcalde estará siempre expuesta al fracaso o reducida a la mera administración de las iniciativas que apruebe la mayoría de los concejales de la oposición. Así no valdría al pena ser alcalde.