Política de subsuelo

| LOIS BLANCO |

OPINIÓN

EL PRIMER día después del fracaso del PSOE para reconciliarse con su electorado madrileño, los automovilistas de la metrópoli padecieron un nuevo foco de atascos en el centro de la ciudad. El Ayuntamiento de Madrid inició las obras para enterrar el scalextric de la glorieta de Cuatro Caminos. En rigor, inició las obras para construir un túnel y desmontar el actual paso elevado; un mamotreto de hormigón que ocupa toda la plaza y ensordece a los viandantes. Porque el feísmo también es moderno y también se expresa fuera de Galicia. Los ingenieros que diseñaron la perforación se toparon con un problema complejo. El subsuelo de Cuatro Caminos está tan cotizado como el suelo. Bajo la glorieta hay otros veinte túneles por los que viajan madrileños en metro o caminan operarios de Iberdrola. Está atravesado por galerías municipales, del ente gestor de aguas, de compañías telefónicas... Los ingenieros se pasaron meses para regatear otros túneles y así poder enterrar un símbolo del feísmo provocado por el desarrollismo. Madrid ha adquirido una dimensión como metrópoli que su subsuelo tiene que estar tan perforado como un hormiguero para que el mundo de los de arriba funcione o, a veces, funcione. Lo que se ve y se oye sobre la glorieta de Cuatro Caminos sólo es una parte de todo lo que ocurre en ese momento y en ese lugar. Lo que pasa cinco, diez o veinte metros por debajo, ni se ve ni se oye. Como en las grandes ciudades, en política hay relaciones a la luz y otras en el subsuelo. Por eso no hagan dogma de fe de lo que oyen decir estos días sobre la crisis de Vigo a los políticos, sean los protagonistas o los secundarios. Ni todo lo que ocurre ocurre a la luz, ni todo lo que se dice se dice porque sea verdad. A ras de tierra, unos y otros están tomando posiciones para intentar salir airosos. Pero por el subsuelo han comenzado a construir túneles por los que comunicarse y evitar la peor afrenta que podrían hacer a sus votantes; entregarlos a un gobierno en minoría del Partido Popular.