GALICIA va de cine. Lo dijo ayer el presidente Fraga en el debate. De cine y de novela. Porque somos cotizadísimos como plató de nuevas películas. Y el sector editorial se encuentra en uno de sus momentos más álgidos. Además, estamos haciendo una Galicia tremendamente competitiva, tecnológicamente muy avanzada y le prestamos especial atención a la mujer. Que debe de estar encantada. Las dos horas empleadas ayer por el presidente, y la tarde completa por la oposición, nos han dejado donde estábamos. En el mismo diálogo de sordos. En el mismo paraíso. Y en el mismo infierno. En función de quien haga la exposición. Una vez más, las cuestiones que ayer se abordaron, mayoritariamente, en el Parlamento, no se corresponden con el país que vivimos y padecemos. Asegurar que en los últimos 14 años Galicia tuvo un mayor crecimiento que en los anteriores; decir que hay quien quiere hundir otro Prestige o que el Xacobeo nos va a traer 6 millones de visitantes, es hablar de ciencia-ficción. De un escenario imaginario. Y no bajar a la realidad que es bien distinta. No lo es en cambio precisar, como hizo el presidente, que en el 2015, nada menos que dentro de 12 años, alcanzaremos el 80% de la renta europea y el 90% de la española. Eso sí que es realidad. Una realidad dramática que han venido negando sistemáticamente, cuando lo decían otros. Una verdad que confirma los peores augurios. Y que Europa comienza en Pedrafita. Eso es lo importante y no que Galicia es un atractivo plató cinematográfico. No vaya a ser que tan de cine es este país que cualquier día Scorsese se decida a rodar aquí una película. Para mostrarle al mundo cómo somos capaces de sobreponernos en este panorama.