CON SU DECISIÓN de permanecer sentado cuando desfilaban las banderas de los países ocupantes de Irak, con motivo de la parada militar del 12 de octubre, Zapatero ha creado un enorme revuelo, en el que, por supuesto, no han faltado las consabidas tergiversaciones y groseras descalificaciones, dirigidas por el PP contra el líder socialista. Pero, con su gesto, Zapatero ha explicitado ante la opinión pública dos importantes datos políticos. El primero se refiere a la inadmisible manipulación que el Gobierno ha pretendido realizar de un acto institucional, que a todos pretende convocar, para respaldar una discutible decisión unilateral del ejecutivo -la guerra de Irak- contestada activamente por millones de españoles. Con semejante iniciativa, Aznar y su gobierno hacen un flaco favor a la implantación de la Fiesta Nacional que, por otra parte, necesita una urgente redefinición, si la queremos rescatar de su actual estado de precariedad. Al mismo tiempo, y ésto es lo verdaderamente importante, el secretario general del PSOE ha contribuido a escenificar, ante millones de ciudadanos, algo trascendental: la inexistencia del consenso necesario que reclama nuestra política exterior, si aspiramos a defender adecuadamente nuestros intereses nacionales y a definir el papel de España en Europa y en el mundo. Aznar ha aceptado sumisamente el conmigo o contra mí formulado por el presidente Bush, odiosa doctrina que encuentra sus antecedentes en el pensamiento reaccionario de John Foster Dulles, cuando calificaba a los países que se mantenían al margen de una alianza incondicional con EE.?UU. en su lucha contra el comunismo -ahora contra el terrorismo- como practicantes de un inmoral neutralismo. Como saben todos los estudiosos del lenguaje, si algo es considerado suficientemente amenazante se convierte en un ismo , incluso la neutralidad, cuando ésta es especialmente deplorada. Con su decisión, Aznar ha optado, rompiendo con los ejes fundamentales que informaron la política exterior española los últimos 25 años, por una relación preferencial con los conservadores norteamericanos -no con EE.?UU.- y por la plena subordinación al actual Gobierno de Washington. En abierto contraste con la orientación política del Gobierno, la izquierda española sostiene una propuesta que no sólo nos reconcilia con la tradicional política exterior de la democracia española, sino que conecta con las necesidades de nuestro tiempo. En efecto, una vez lograda la independencia nacional, el antiguo mundo colonial la defiende enérgicamente. Es ostensiblemente vigoroso el instinto de identidad nacional y de autogobierno, y muy grande la sensibilidad ante cualquier acto que tenga incluso la simple apariencia de una intrusión. Por eso, la oposición a la guerra de Irak y la reivindicación de un traspaso inmediato de la soberanía al pueblo iraquí, posición planteada por el PSOE junto a países como Francia o Alemania, sintoniza plenamente con la determinación resuelta y universal de las personas, en todas partes, de gobernarse a sí mismas. Creo, sinceramente, que la propuesta de política exterior sostenida por la izquierda es más coherente con los intereses de España, y responde mejor a las exigencias del proceso histórico, que el entreguismo ciego a Washington que practica el actual presidente del Gobierno. Admito, desde luego, que estas son cuestiones que requieren un riguroso debate nacional, que no puede ser sustituido, como pretende el PP, por la simple descalificación o la repugnante calumnia, como la que pretende proyectar dudas sobre el indiscutible patriotismo de Zapatero. Las familias de las personas fallecidas por aspergillus en el quirófano del Medtec del Hospital Meixoeiro queremos expresar públicamente nuestra protesta y nuestra indignación por el retraso escandaloso que acumula la causa orginada por la denuncia de los hechos que ocasionaron la muerte de estas personas vecinas de Pontevedra, Ponte Sampaio y Caldas de Reis. La fase de instrucción del caso finalizó en abril de 2002, remitiéndose el expediente al juzgado de lo penal nº 2 de Vigo al objeto de que estableciese la fecha del inicio de la vista oral. Más de año y medio después, dicho juzgado aún no ha asignado fecha. Consideramos de todo punto inaceptable que dieciocho meses después de rematada la fase de instrucción, el juzgado no haya señalado la fecha para la vista oral. Cuando están a punto de cumplirse ¡cinco años! de las muertes que originaron la causa judicial, es inexplicable que la causa aún no haya sido vista en 1ª instancia y que no haya siquiera una primera sentencia sobre el caso. Los familiares consideramos el retraso escandaloso y nos preguntamos si esta demora está relacionada con la cualidad de cargos de la administración sanitaria gallega y del Medtec que tenían los seis encausados en el auto. Creemos que la justicia lenta, demoradamente lenta, no es justicia, y reclamamos el derecho de los familiares en particular y de la sociedad en general a conocer los hechos y a que se depuren las responsabilidades a que hubiere lugar de un caso que en su momento generó una gran alarma social y obligó a revisar los protocolos de desinfección de los quirófanos de la sanidad gallega. Carlos Morgade. Pontevedra. Quiero unirme a la cada vez mayor cantidad de voces que claman por un mayor respeto a la familia y en especial a los más pequeños. Quiero protestar por la ingente cantidad de pornografía, antes solapada, ahora explícita, que a través de los medios de comunicación, nos llegan a nuestros hogares. En especial, por la publicidad de iconos para móviles, que recibimos en los semanales adjuntos a la prensa. Hasta no hace mucho tiempo eran de múltiple temática. No faltaban, es cierto, algunos con contenido picante y de bastante mal gusto. Pero es que ahora, esa pequeña cantidad se ha convertido en porcentaje abrumador. Los logos contienen no sólo gráficos soeces y explícitamente pornográficos, sino imágenes incluso con animaciones. Es triste no tener más remedio que coger unas tijeras y empezar a censurar esos claros impactos que tanto daño hacen a los más pequeños. Vigo. Últimamente vuelve a ponerse negro sobre blanco el tema de la legislación penal española. Que hay que actualizar la legislación vinculado al tema de los menores, que hay que poner penas más severas a la violencia en el fútbol, que los asesinos andan sueltos y sin castigo. Pero yo me pregunto, ¿la finalidad de encerrar a un delincuente, no es la de proteger a la sociedad de sus crímenes y a partir de ahí generar un profundo proceso de rehabilitación para que se pueda reinsertar? EE.UU., un país primitivo y violento en estas cuestiones, que conserva la inmoral y horrorosa pena de muerte, ¿ha conseguido que desciendan sus índices de criminalidad? No, se puede decir sin temor a equivocarnos que en aquel país esos índices crecen permanentemente. Obviamente, la solución del problema pasa por otro lado, la prevención y la rehabilitación, pero en serio, y esto es precisamente lo que no se hace. Prevenir es generar condiciones de vida dignas que permitan vivir sin angustias, educar en la escuela sobre los derechos de todos y gobernar conforme a esos derechos. Juan Manuel Balakuniec. A Coruña.