La culpa no es de la comunicación

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ES BASTANTE frecuente, cuando las cosas le van mal a una institución volcada en la opinión pública, buscar en la comunicación la raíz de sus males. Ya se lo he leído y escuchado a innumerables comentaristas en relación con el PSOE, antes y después de que los socialistas cambiaran a su portavoz, para situar en esa responsabilidad a Carmen Chacón. Puede que el problema de la dirección socialista sea también de comunicación, pero donde radica el mal, especialmente, es en que no aparecen ideas que tengan atractivo para la sociedad. Sólo les faltaba que después de haber criticado duramente la política económica de tinte neoliberal del PP, vengan ahora con un programa que, en lo que se conoce, se parece mucho a lo que vienen defendiendo los populares. El problema no surge al confrontar los proyectos económicos. Es anterior. Ni en gastos sociales, ni en materia laboral -con la secuela lamentable de la precariedad en el empleo-, ni siquiera en seguridad ciudadana han hecho aportaciones que resulten especialmente atractivas. Como no han sido capaces de vender su iniciativa de romper el Pacto por la Justicia, movimiento que ha sido considerado puramente electoral. Del mismo modo que no tuvieron argumentos para explicar la crisis de la Asamblea de Madrid, ni han podido defender con convicción su comportamiento con respecto a la Ley de Inmigración o posteriormente la actitud con relación al Pacto de Toledo. Frente a las ideas tan atractivas como en varias etapas de su historia ha sabido ofrecer el PSOE, ahora hay un páramo. Por si eso no fuera poco, en paralelo a esa carencia, conocemos a un Maragall insolidario con Valencia, Murcia y parte de Andalucía, con tanta necesidad de agua, o los pronunciamientos de Guerra contra la coordinación del mando de Policía y Guardia Civil y de Belloch augurando malos resultados a su partido en Madrid. ¡Qué necesidad tienen de culpar a la comunicación, cuando es notorio que el problema tiene mucho más calado!