La esperanza de Irak

| PEDRO ARIAS VEIRA |

OPINIÓN

29 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTA SEMANA un representante iraquí asistió de nuevo a una reunión de la OPEP. Importante noticia; el país no sólo está en condiciones de restablecer su producción petrolífera de preguerra sino que en algo más de un año podría situarse en seis millones de barriles diarios, poco menos que Arabia Saudí. Se acerca el momento en el que Irak autofinancie su porvenir democrático. Para el pueblo iraquí nunca ha sido tan cierto el aforismo del mejor Keynes de que la Economía es la posibilidad de Civilización. Pero se encontrará con numerosas zancadillas. Que una dictadura cruel pueda convertirse en una democracia próspera es muy mala noticia para las autocracias de los países árabes productores de petróleo, así como para otras regímenes autoritarios que malgastan su riqueza. Ahí está Nigeria, noticiable por sus conflictos civiles y lapidaciones; la Venezuela de Chávez; la Irán fundamentalista y financiadora del terrorismo, u otros regímenes semejantes. Si fuera por ellos ya habrían generado otra crisis económica internacional como en los setenta. Pero ahora ya no tienen un oligopolio de producción significativo. Por eso miran con preocupación el escenario de una democracia en Irak que rompa sus mitos y tabúes. Sería un contraejemplo fatal para su oligárquico sistema de dominación. Objetivamente apoyan a Sadam y a sus residuos terroristas. Un éxito en Irak sería toda una revolución democrática en Oriente Medio, y en los países de la OPEP. Extendible al resto de las dictaduras del Tercer Mundo. Lamentablemente esta perspectiva no se ve en toda Europa. Francia y Alemania atraviesan profundas crisis políticas y económicas y se agarran al antiamericanismo como cortina de humo ante sus problemas internos. Resulta increíble su olvido de la historia. La enseñanza del siglo XX es que la democracia europea es producto de la intervención armada anglosajona, estadounidense e inglesa, contra sus dictadores de turno. Sin ellos Francia y Alemania estarían bajo la bota del fascismo. Probablemente también España, que logró una democracia inducida por el modelo europeo. Pero nuestro panderetero país, con el insospechado liderazgo de Aznar, aprendió la lección y está en la vanguardia internacional. Un modelo para los países modestos. En Europa se necesita humildad y memoria histórica para crear un frente democrático en la ONU que debilite los apoyos políticos y militares a las fuerzas de Sadam. Con el obvio liderazgo angloamericano que han puesto los recursos humanos, materiales y militares para derribar la dictadura iraquí. Como en la vieja Europa del siglo XX. Así comenzaría una nueva era para el pueblo iraquí, el de Oriente Medio e incluso para los condenados de las dictaduras de la tierra. La democracia no es incompatible con cualquier tipo de cultura, religión o etnia. Sólo es incompatible con las dictaduras y sus excrecencias, terrorismo, mentira, manipulación y miseria. El triunfo de la democracia en Irak debiera ser el comienzo de una gran esperanza para el siglo XXI.