EL REINO DE LA LLUVIA
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO HAY que alarmarse. Ni por qué preocuparse. Ni mucho menos ponerse nerviosos. El Parlamento Europeo es una institución de seriedad contrastada. No se deja llevar por impulsos pasajeros. Ni por vaivenes. Es una lástima que haya tenido que llegar el fuel hasta Estrasburgo para analizar lo que aquí aconteció. Pero, lamentos al margen, no tienen por qué exasperarse. La Eurocámara ha decidido crear esta semana, la misma en que el Parlamento español ha vuelto a negarse, una comisión temporal para investigar la catástrofe del Prestige . Lo intentó en seis ocasiones anteriores, pero en una de ellas media docena de socialistas se habían ido de copas. Entre ellos Rosa Díez y José María Mendiluce. Conviene recordarlo para abochornarlos. Al séptimo intento, la comisión salió adelante, con la oposición de los populares españoles. Y la disidencia de sus aliados franceses, belgas y alemanes. Sabedores de la poca luz que a estas alturas la comisión va a arrojarnos, porque el que más y el que menos tiene claro lo ocurrido, bien está que nos pueda guiar de cara al futuro. Cuando la historia vuelva a repetirse, que se repetirá. Porque no hay que olvidar que la del Prestige es, no la primera, sino la séptima catástrofe de este tipo que padece Galicia. Y que, lamentablemente, no será la última. De todos modos la decisión de la Eurocámara pone en evidencia a las instituciones de nuestro país. La ausencia de comisiones de investigación en España ha resultado decisiva para su creación. Pero no hay que interpretarlo malintencionadamente. Nuestros representantes políticos están demasiado atareados como para perder el tiempo en reuniones. Enfrascados en seguir diciendo que actuaron correctamente. Que volverían a hacer lo mismo. Y, sobre todo, están afanados en buscar las 23.700 toneladas de fuel que han perdido.